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Cientos de miles de personas se han manifestado este domingo en Atenas para exigir al Gobierno griego que no acepte que el nombre definitivo de la Antigua República Yugoslava de Macedonia incluya, precisamente, el término Macedonia. La protesta ha sido convocada por grupos nacionalistas y fascistas.
El orador principal de la manifestación, que se celebró en la plaza Syntagma frente al Parlamento, fue el compositor Mikis Theodorakis, de 92 años, durante décadas fue un símbolo de la izquierda griega. En la manifestación estaban también presentes el líder del partido neonazi Amanecer Dorado, Nikolaos Mijaloliakos, acompañado por todo su grupo parlamentario, y el ex primer ministro conservador Andonis Samarás.
El conflicto se remonta a 1991, cuando la pequeña república balcánica se independizó de Yugoslavia. Grecia rechazó que el nuevo país se llamara Macedonia porque tiene una región con el mismo nombre, teme reclamaciones territoriales, y además argumenta que ese término forma parte de la herencia cultural helénica.
Debido a las objeciones griegas, Macedonia fue admitida en la ONU con el nombre provisional de Antigua República Yugoslava de Macedonia. Y así es conocida en las organizaciones internacionales. Grecia se ha opuesto a su entrada en la OTAN y en la Unión Europea mientras el contencioso no se resuelva. En los últimos tiempos, y con dirigentes más moderados, los dos países intentan encontrar un compromiso que podría pasar por los nombres de Macedonia del Norte o Nueva Macedonia.

La policía de Macedonia ha vuelto a lanzar gases lacrimógenos contra un grupo de migrantes que protestaban en la valla fronteriza del campo de Idomeni. Muchos de ellos llevan más de 50 días atrapados en este campamento de refugiados.

Los enfrentamientos han estallado cuando medio centenar de migrantes se han acercado a la valla de púascerrada a cal y canto desde hace mes y medio, y han intentado echarla abajo, según informa la agencia Reuters. La policía griega antidisturbios han intervenido rápidamente y han dispersado a la multitud.

Cerca de 300 refugiados, entre ellos mujeres y niños resultaron heridos el pasado domingo cuando las fuerzas de seguridad macedonias dispararon gases lacrimógenos, balas de goma y granadas de aturdimiento para alejarles de la valla. Los incidentes comenzaron, como en otras ocasiones, por un rumor sobre la apertura de la frontera. Suelen ser folletos o mensajes en las redes sociales árabes los que los desencadenan.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras. Grecia acusa a Macedonia de uso excesivo de la fuerza contra refugiados indefensos, y Macedonia a Grecia de pasividad ante el intento de asalto a su frontera. Solo dos de los 300 refugiados heridos o afectados por los gases siguen en el hospital local. Médicos Sin Fronteras asegura que atendió a tres niños heridos en la cabeza. Las autoridades griegas no logran convencer a sus 11.000 ocupantes de que es inútil esperar y que estarían mejor en centros de acogida oficiales, donde pueden pedir asilo, pero también se arriesgan a ser deportados.

El presidente griego ha calificado este lunes de inaceptable la actuación de las fuerzas policiales macedonias, que este domingo reprimieron con dureza un amago de protesta por parte de los refugiados del campamento de Idomeni, frustrados al comprobar que la frontera no se iba a abrir como se había propagado entre la gente hacinada en el este lugar. Hablamos con Celine Gagné, responsable del equipo de Save The Children en el campamento.

La guardia fronteriza macedonia ha reprimido con gases lacrimógenos el intento de más de un centenar de migrantes y refugiados de cruzar por la fuerza la frontera desde el campamento de Idomeni en Grecia, informan los medios helenos. Los incidentes arrancaron a partir de un rumor que invitaba a los refugiados a reunirse ante la valla porque la frontera se iba a abrir.

La guardia fronteriza macedonia ha reprimido con gases lacrimógenos el intento de más de un centenar de migrantes y refugiados de cruzar por la fuerza la frontera desde el campamento de Idomeni en Grecia, informan los medios helenos. Los incidentes arrancaron a partir de un rumor que  invitaba a los refugiados a reunirse ante la valla porque la frontera se iba a abrir.

Algún día Ibtisam tendrá que contarle a su pequeño que llegó al mundo en el segundo mayor campo de refugiados del planeta, el de Zaatari, en Jordania. Tendrá que contarle que no pudo nacer en su país, Siria, porque llevaba cinco años en guerra. Lo mismo tendrá que contarle Mohammad a su niña, Rima, el bebé número 5.000 que veía la luz en esta tierra de acogida. Mientras en el campo de refugiados de Idomeni, en Grecia, los niños utilizan el papel y los rotuladores de colores para plasmar la tragedia de los refugiados.