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Los países de la coalición internacional continuarán las operaciones militares en Libia hasta que Gadafi abandone el poder, asegún aseguran en un artículo conjunto publicado este viernes los presidentes de EEUU y Francia, Barack Obama y Nicolas Sarkozy respectivamente, y el primer ministro británico, David Cameron. La publicación intenta demostrar la unidad de los tres líderes en momentos de disputas internas dentro de la OTAN, que se reúne en Berlín, acerca de qué camino debe tomar la misión en Libia. Mientras tanto, el régimen libio intenta dar señales de fortaleza. Si el jueves era el propio Muamar al Gadafi el que se paseaba por Trípoli, como mostraban las imágenes distribuidas a los medios, por la noche era su hija Aisha la que salía a arengar a sus seguidores.

Los ministros de Exteriores de la OTAN estudiarán este jueves en Berlín el curso de su operación en Libia en medio de los llamamientos de Francia y el Reino Unido a endurecer las acciones contra el régimen de Gadafi.

El dirigente rebelde libio Mahmud Yibril visitará este jueves Washington. El Consejo Nacional Transitorio (CNT) ha anunciado que usará los fondos que reciba, tras el acuerdo del Grupo de Contacto, para comprar armas. Catar ha sido el primer país en anunciar públicamente que está facilitando armas a los rebeldes.

Lo ha anunciado la ministra de asuntos exteriores, Trinidad Jiménez, en Catar, en la primera reunión del grupo de contacto sobre Libia. Allí delegaciones de 20 países y organismos internacionales buscan una solución a la crisis libia, después de cuatro semanas de intervención militar.

La OTAN ha dicho hoy que su misión militar en Libia podría mejorar con más medios militares. Horas antes, Francia y Reino Unido habían apuntado que la Alianza Atlántica no está cumpliendo plenamente con su misión y habían pedido que se intensifiquen los esfuerzos.

El ministro de Exteriores de Francia, Alain Juppé, cree que la OTAN "no hace lo suficiente" para proteger a los civiles de Libia y que la Alianza debe bombardear la artillería de Gadafi, especialmente en Misrata. Por su parte, los rebeldes han reiterado que rechazan el plan de paz de la Unión Africana porque quieren que Gadafi y su familia se vayan. Uno de los hijos de Gadafi, Saif al Islam, ha reiterado que esto es imposible.

La delegación de la Unión Africana llegaba a Bengasi entre los gritos de cientos de manifestantes, que anticipaban la respuesta de la oposición libia a su hoja de ruta para acabar con la guerra. El plan proponía un alto el fuego inmediato, asistencia humanitaria a las víctimas y negociaciones directas entre los dos bandos. Pero los líderes rebeldes lo han rechazado porque no incluye su principal reivindicación: que Muamar El Gadafi abandone el poder.