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Las fuerzas del recientemente formado gobierno de unidad libio, apoyado por Occidente, han logrado romper el cerco y entrar el Sirte, la ciudad costera que servía de base al Daesh en este país completamente roto. Según las últimas informaciones, ya controlan el puerto. En algunos barrios, algunos yihadistas oponen resistencia, otros han huído al desierto.

Los vecinos de la playa de Zuara, en Libia, están acostumbrados al horror: a tener que llamar a la policía para alertar de que hay cadáveres flotando o en la arena. Esta vez la Media Luna Roja ha recuperado más de cien cuerpos: hombres, mujeres y niños... que no lograron llegar a Europa. No se sabe en qué barco lo intentaron: en sólo una semana ACNUR ha contado tres naufragios, un incendio en una barca, una balsa desinflada y varias caídas por la borda.

Amira, de nacionalidad libia, tuvo que huir de su país por la persecución sufrida por sus creencias y activismo en favor de los derechos humanos de las mujeres, y que lleva dos años y dos meses esperando su resolución. Durante los primeros seis meses obtuvo una ayuda, pero al cabo de ese tiempo se quedó en la calle sin más recurso que los 340 euros que se entrega en concepto de "ayuda de salida". AUTOR: Amnistía Internacional.

Al menos 700 personas han muerto en los últimos días en el Mediterráneo en diversos naufragios, según estimaciones de las organizaciones no gubernamentales basadas en testimonios de los supervivientes. Médicos sin Fronteras eleva la cifra a los 900.

En los últimos días se han confirmado tres naufragios. El último ocurrió el pasado jueves. Las estimaciones iniciales hablaban de 400 muertos cuando la barcaza volcó. Sin embargo, el domingo ACNUR calculó que a bordo iban 670 pasajeros, entre ellos mujeres y niños, y que por tanto la cifra real de ahogados podría estar cerca de los 500.

Algunos de los supervivientes que han llegado a puerto italiano en las últimas horas han asegurado a las organizaciones que les han asistido que al menos otra embarcación, de la que se tenía noticia, también se ha hundido.

La ruta del Mediterráneo central, que une la costa norteafricana con Italia a través del Canal de Sicilia, es la más letal para los refugiados y migrantes que huyen de conflictos armados o del hambre. Sin embargo, cientos de personas siguen intentándolo, aprovechando el buen tiempo y forzados por el cierre de la ruta de entrada a través de Grecia.