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La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, ha comparecido en el Congreso a petición del Partido Popular, Unidos Podemos y Ciudadanos para explicar su anteproyecto de reforma educativa que modificará la Ley Wert-LOMCE.

Seegún Celaá, con la nueva norma, la administración central se reserva el derecho a determinar entre el 55 y el 65% de los currículos educativos, que completarán las comunidades autonómicas, aunque se establecerá un control por parte del Gobierno central. Los centros tendrán amplia autonomía para adaptar el currículum a las necesidades de sus alumnos, ha dicho la ministra. 

El Gobierno de Pedro Sánchez ya tiene lista su propuesta de reforma educativa de la polémica Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), en la que, entre otras cosas, prevé eliminar la regulación estatal del uso de la lengua cooficial y de la escolarización asociada a ella, así como planes personalizados para repetidores y la Religión no contará para nota.

Así aparece en el documento de 17 páginas [.pdf] que el Ministerio de Educación ha remitido a las organizaciones educativas, y al que ha tenido acceso RTVE.es, que lleva por título 'Propuestas para la modificación de la Ley Orgánica de Educación'.

El Gobierno trabaja en un proyecto que quiere aprobar en diciembre y que vuelve sobre sus propios pasos. Entierra la Ley Wert, plantea crear exámenes específicos para los repetidores, que la religión no sea obigatoria ni cuente para la universidad y que limita la educación concertada. Durante décadas el sistema ha sido un campo de batalla político pero nunca se ha conseguido un pacto de estado.

El Gobierno aspira a aprobar una nueva ley educativa en el Congreso. Hasta el momento, en esta legislatura, los partidos han sido incapaces de consensuar un pacto por la educación. Radio Nacional de España ha tenido acceso a la propuesta que prepara el Ministerio y tiene novedades destacadas: acaba con los itinerarios y fija un plan de ayudas personalizado para quien repita curso. También tiene novedades en un asunto sometido a bronca política: las lenguas cooficiales.