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El ministro de Salud de Brasil, Nelson Teich, deja el cargo porque no está de acuerdo con la decisión del presidente Jair Bolsonaro de cambiar el protocolo del uso de la cloroquina, un medicamento para la malaria, en pacientes de Covid-19. Este medicamento no tienen una eficacia probada contra el coronavirus. Sin embargo, en Brasil se administra a pacientes gravesBolsonaro quiere ahora que la cloroquina se use en cualquier enfermo que lo requiera, aunque sea leve. Teich, oncólogo, no quiere que esta decisión empañe su prestigio profesional y deja el cargo de ministro de Salud. Teich sustituyó el 17 de abril a Luis Enrique Mandetta, destituido por Bolsonaro por sus desacuerdos en la gestión de la crisis del coronavirus. Informa Fernando Martínez.

Un grupo de trabajadores uruguayos se ha librado por poco de la cuarentena impuesta desde este viernes a los que vienen de fuera, aunque nan tenido que hacerse por duplicado las pruebas del coronavirus. Son 258 esquiladores a los que contrataron para cubrir la falta de estos profesionales especializados en España.Trabajan ya en Extremadura, Aragón y las dos Castillas.

[Coronavirus: última hora en directo]

Corea del Sur está considerado uno de los países que mejor han gestionado la crisis del coronavirus. Sin embargo, ahora teme un segundo repunte de contagios después de que un hombre infectado de coronavirus frecuentase cinco locales de ocio infectando al menos a 50 personas. Ahora casi 2.000 ciudadanos que estuvieron en el mismo lugar se encuentran bajo observación, aunque se cree que podría haber habido hasta 7.000 personas en contacto con le enfermo. En China también se ha detectado un pequeño repunte con 12 nuevos casos y dos más importados después de un mes con cifras menores, aunque de momento esto no va a afectar a los planes de "vuelta a la normalidad" que estaban llevando a cabo. 

El mayor contraste lo ofrece ahora América, especialmente Brasil que supera los 10.600 muertos. Hay grandes focos en Sao Paulo y Río de Janeiro y preocupa la situación en la Amazonía. El Congreso ha declarado 3 días de luto oficial. En la calle, los partidarios del presidente Bolsonaro no dejan de mostrarle su incondicional apoyo. En Estados Unidos las playas de California se encuentran bastante concurridas, al igual que los parques de Seattle, aunque algunos carteles recuerdan que se debe guardar la distancia de seguridad. 

Por todo el mundo, las ciudades cierran sus calles al tráfico para los peatones y ciclistas. Aprovechando la reducción del tráfico y la caída de los niveles de contaminación por la pandemia, muchas de ellas ha anunciado planes para hacer sus calles más sostenibles. La mayoría de los trayectos que realizamos dentro de la ciudad no son más que 5 kilómetros. Por ello, Milán ha anunciado la transformación de hasta 35 kilómetros de calles este verano para abrir carriles bici de forma permanente. Bogotá ha aumentado 117 kilómetros de calles para ciclismo urbano. En Nueva Zelanda, varias ciudades han pintado algunas calles de colores brillantes para dar prioridad a peatones y ciclistas y se ha ofrecido a sufragar hasta el 90% de los costes para ampliar aceras o construir carriles bici. En París, el proyecto es convertir aquellas calles con rutas similares a las del metro en carriles bici para promover su uso. Boston, Budapest o Viena también están buscando alternativas a los desplazamientos en coche y ofrecer más espacio para moverse a los ciudadanos. Informa Juan Luis Merino.

La crisis sanitaria ha supuesto un antes y un después en la vida diaria, hasta en la manera de movilizarnos. El distanciamiento social ha obligado a buscar nuevos y creativos formatos de protesta.

En Grecia cumpliendo con el distanciamiento social. En Israel, con marcas en el suelo para protestar contra el gobierno. En Chile dan un paso más con estos equipos de protección y se reactivan las quejas por la desigualdad social.

El coronavirus ha llegado a las cárceles de toda América. En Estados Unidos hay miles de presos contagiados de los dos millones trescientos que se encuentran cumpliendo condena. Aunque el problema es mayor en Latinoamérica, según alerta la ONU, debido a las malas condiciones de las prisiones, donde en algunas de ellas llegan a tener un 500 % más de ocupación.

Luke Denman, uno de los dos estadounidenses detenidos en Venezuela por un ataque marítimo frustrado ha asegurado este miércoles en un vídeo difundido por la televisión estatal de Venezuela, que tenía órdenes de tomar el control del aeropuerto cercano a Caracas para enviar al presidente venezolano a Estados Unidos. El pasado lunes, el Gobierno venezolano aseguró que el objetivo del ataque marítimo había sido acabar con su vida. Sin embargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró no tener "nada que ver" con lo sucedido. 

Durante el interrogatorio, los estadounidenses han sido preguntado por el comandante de la operación, momento en el que Denman ha contestado que "el presidente Donald Trump".Maduro ya consideró imposible que los Gobiernos de Estados Unidos y Colombia intentasen desmarcarse de los hechos porque, según afirma "numerosas pruebas los vinculan con este ataque" ocurrido entre el domingo y lunes en las costas de los estados La Guaira y Aragua. Sin embargo, Guaidó, Colombia y Estados Unidos han negado cualquier participación en los sucesos de La Guaira. "Si hubiésemos estado implicados, todo habría sido diferente", se ha jactado este miércoles el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

Una revuelta en la cárcel venezolana de Guanare, al suroeste de Caracas, deja 46 muertos y casi medio centenar de heridos, entre ellos, el director del centro penitenciario. Según la diputada regional María Beatriz Martínez, en declaraciones a Radio Nacional, el detonante ha sido la prohibición de que los reos reciban comida de sus familiares. Los cadáveres se están transportando a morgues improvidadas y los heridos, trasladados al Hospital Miguel Oraá, al límite de su capacidad por falta de personal. El líder de la oposición ha responsabilizado al Gobierno de lo que ha calificado como masacre. Informa Javier Carrión.