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La Comisión Europea ha propuesto oficialmente la emisión de "obligaciones conjuntas", que denomina "bonos de estabilidad", que ofrezcan ciertas garantías y que reemplacen parcialmente a los bonos nacionales. Dichos bonos serían "beneficiosos" en la actual situación y tendría que venir acompañados de mayor disciplina presupuestaria y fiscal de los estados miembros.

"Nuestra intención no es ir en contra de nadie, y desde luego no de la mayor economía de la zona euro (Alemania). Tenemos el derecho y el deber de presentar un análisis de las cuestiones importantes para el debate", ha dicho Barroso, quien ha pedido que el debate sobre los bonos no sea "dogmático".

Según Barroso, además de la especulación en los mercados una de las causas de la crisis es que "muchos pensaron que los buenos tiempos iban a durar siempre y no han mantenido la disciplina necesaria".

Cómo frenar la crisis de la deuda y cómo reforzar el gobierno económico de la eurozona, ese ha sido el debate, hoy, en el Parlamento Europeo. Bruselas insiste en el eurobono, se plantea intervenir directamente en los presupuestos nacionales de los países miembros y quitar el voto a los países que no cumplan los ajustes. Y la próxima semana habrá nuevas propuestas para aumentar la vigilancia sobre los países que ponen en peligro al resto.

El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, ha anunciado este jueves que presentará el mes próximo un plan para profundizar en la gobernanza económica de la zona euro que incluirá un comisario especializado en el euro. Barroso ha hecho estas declaraciones ante el Parlamento Europeo, donde ha señalado que la CE "está comprometida a tener unión económica" por lo que el mes próximo presentará un "paquete de regulación de codecisión para vigilar los presupuestos nacionales". "Europa está más cerca para resolver su crisis económica y financiera y volver a la senda del crecimiento. La eurocumbre ha tomado medidas importantes que permitirán a Europa cambiar de rumbo", ha señalado Barroso ante la Eurocámara.

Los líderes europeos se ven mañana en Bruselas para terminar el trabajo que dejaron a medias este domingo. De momento no habrá reunión previa de ministros de finanzas. Hay mucha expectación en torno a si de esta cumbre saldrá o no una decisión que ataje de forma definitiva la crisis de la deuda.

Intentando aislarse de las especulaciones, los líderes europeos quieren sacar mañana adelante el plan global de lucha contra la crisis. Lo decía esta tarde Durao Barroso.

Los Veintisiete han finalizado la reunión sin ningún acuerdo concreto, aunque con buenas sensaciones para llegar a un acuerdo global para atajar la crisis de deuda el próximo miércoles en una nueva cumbre extraordinaria de la UE. Además, se han mostrado decididos estudiará una reforma de los tratados para aumentar disciplina fiscal. Y, en centro de todas las miradas, Italia, país presionado por el resto de socios para que cumpla con lo prometido y reduzca su deuda. Así lo ha reconocido el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que se vio con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, antes de reunirse con el resto de líderes. "Le hemos pedido que nos dé garantías de que las medidas valientes que se aprobaron se van a poner en marcha a tiempo", ha señalado en la rueda de prensa posterior al consejo, donde también ha reconocido que Roma debe hacer "reformas en el mercado laboral o emplearse a fondo para luchar contra fraude fiscal".