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En Jerusalén no hay peregrinos y las iglesias no permiten la entrada de fieles. Esta pandemia deja una imagen histórica: las puertas cerradas de la iglesia del Santo Sepulcro, el corazón de Semana Santa en la ciudad vieja de Jerusalén, lugar donde la tradición cristiana sitúa la crucifixión y tumba de Jesús. El 25 de marzo la familia palestina encargada de la llave echó el cierre.

El gobierno israelí no permite la entrada de extranjeros en el país, los fieles locales están confinados y las calles están desiertas.

Estas fechas coinciden con la Pascua judía. Hasta mañana están prohibidos los traslados entre ciudades y el gobierno pide a cristianos y judíos que celebren estos días con los miembros de la familia que viven en cada casa para evitar la propagación de la pandemia.

Este 7 de abril comienza en Israel un cierre total del país, que supone la prohibición de cualquier viaje y las reuniones familiares. La decisión coincide con el inicio de la Pascua judía y se toma después de que se hayan superado los 9.000 contagiados y los 60 muertos con coronavirus. Además, a partir de mañana habrá toque de queda. Con unos 9.000 infectados y unos 60 muertos, las autoridades israelíes están especialmente preocupadas por las comunidades ultraortodoxas, donde el nivel de contagios es el doble que en el resto del país.

Los lugares de culto en Israel se han cerrado al público después de que se produjesen gran número de contagios de coronavirus en sinagogas y centros de rezo del país. Una imagen que deja la ciudad prácticamente desierta, escenario que no se repetía desde la Guerra del Golfo en 1991, cuando se decretó el toque de queda. Algunos culpan a los ortodoxos de no cumplir las restricciones y propagar la epidemia. 

Hasta ahora Gaza era de los pocos lugares en Oriente Medio sin casos de coronavirus. En una escuela del sur de esta zona de Palestina, se han detectado dos positivos en dos jóvenes que habían viajado a Pakistán. La situación no solo preocupa en Palestina, sino también en Israel, porque la sanidad en la franja es muy precaria.

Repasamos toda la actualidad internacional con nuestros corresponsales de RNE y RTVE, esta vez, muy marcada por el coronavirus. La pandemia mantiene en jaque a los países, mientras en China parece que empieza a remitir. Hoy se han registrado tan solo 5 nuevos casos en Wuhan, epicentro del virus. Corea del Sur registra la menor cifra de nuevos contagios en tres semanas: 110.

Sin embargo, Europa se encuentra en el punto de mira. Italia continúa con el confinamiento de la población. En Roma, los controles policiales son constantes y el gobierno italiano va a hablar con la patronar y los agentes sociales para perfilar más medidas de ayudas. En Reino Unido, debate entre los asesores médicos y expertos que dicen al gobierno que no conviene precipitarse y algunos políticos del propio partido del primer ministro que creen que se está actuando demasiado lento. Francia a pesar de las medidas, continúa con las elecciones municipales de este dominigo, que se celebrarán previsiblemente con una baja participación. Numerosos países han cerrado el acceso a personas llegadas desde España y de países europeos más afectados, como en el caso de Perú, Argentina o EEUU.

Arrancamos la crónica internacional pendientes de Italia y de la decisión del Gobierno de sumir todo el país en cuarentena para frenar la propagación del coronavirus. Quedan suspendidos todos los eventos públicos y solo se permiten los traslados por motivos de urgencia o trabajo. Mientras, la Unión Europea busca una respuesta coordinada en una videoconferencia de los líderes de los 27. Alemania, Reino Unido adoptan medidas, también en Israel donde a partir de hoy el presidente podría comenzar las consultas con los partidos políticos para intentar lograr un gobierno. Y en Estados Unidos, nuevo episodio de las primarias demócratas, esta vez en varios estados con especial atención al industrial Michigan donde Bernie Sanders necesita una victoria para frenar el avance de Joe Biden.

Son los resultados ofrecidos por la Comisión Electoral y que serán anunciados oficialmente el lunes. Netanyahu ha obtenido 36 escaños, solo tres de diferencia respecto a su principal rival y a tres de sumar con sus socios naturales los 61 necesarios para formar una coalición de gobierno. Coalición Árabe se sitúa como tercera política ocn 15 escaños.

Se reedita lo sucedido en las dos elecciones anteriores: no hay mayoría del bloque para gobernar. Informa la corresponsal en Oriente Próximo, Cristina Sánchez.

Benjamín Netanyahu ha ganado las elecciones legislativas, pero no es una victoria completa porque los partidos que le apoyan del bloque de derechas no han conseguido la mayoría simple de 61 escaños en el Parlamento israelí. Un resultado que complica la formación de un nuevo gobierno que ponga fin al bloqueo político que sufre el país tras tres elecciones en menos de un año. 

A dos semanas de sentarse en el banquillo, los cargos por corrupción no pasan factura en las urnas a Benjamín Netanyahu. Tras la celebración de los terceros comicios en Israel en un año, la coalición encabezada por el actual primer ministro habría ganado las elecciones, obteniendo 36 escaños con el 90 por ciento de los votos escrutado.

El gran derrotado de estas elecciones ha sido el bloque centrista “Azul y Blanco”, de Beny Gantz, tras lograr imponerse en las anteriores. En total, el bloque de derecha ultranacionalista habría obtenido 59 escaños, a dos de la mayoría absoluta en la Knésset. De conseguir gobernar, la anexión del Valle del Jordán sería uno de sus principales planes. Informa Cristina Sánchez

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, encabeza hasta el momento el recuento de las elecciones celebradas este lunes, según los primeros resultados, en las que lograría mayoría absoluta gracias a los números obtenidos por los partidos que le son afines.
En concreto, con un 34 por ciento escrutado, su partido, el Likud, obtiene el 28,7 por ciento de los votos, lo que equivaldría a unos 35 escaños de los 120 que componen la Knesset o Parlamento israelí.
Los resultados preliminares otorgan a los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, aliados de Netanyahu, unos diez escaños a cada uno, mientras que el otro partido aliado del Likud, Yamina, logra siete. Así, la suma de todos se sitúa en 62, mientras que la mayoría absoluta son 61 asientos.
Por su parte, el principal rival de Netanyahu, el partido Azul y Blanco de Benny Gantz, logra el 23,2 por ciento de los votos, unos 28 escaños, su peor resultado en las tres elecciones que se han celebrado en menos de un año por la incapacidad de los principales candidatos de formar una coalición de gobierno.
No obstante, en tercer lugar queda hasta este momento la Lista Conjunta árabe-israelí, que apoya a Gantz, con el 12,3 por ciento de los votos y unos 15 asientos en el Parlamento. Por su parte, el otro partido del bloque contrario a Netanyahu, la coalición de izquierda Partido Laborista-Gesher-Meretz, logra siete escaños. El partido Yisrael Beyteinu de Avigdor Lieberman, al margen de los dos bloques, tiene seis.
Los primeros resultados de la jornada electoral están en consonancia con lo pronosticado por tres sondeos realizados a pie de urna publicados tras el cierre de los colegios electorales en Israel, que vaticinaban una clara victoria de los partidos afines a Netanyahu y que el primer ministro se encontraría incluso a las puertas de la mayoría absoluta.
Se espera que el recuento se demore más de lo habitual debido a las medidas adicionales que se han tomado por el brote del nuevo coronavirus, según ha informado el diario 'The Times of Israel'.
Netanyahu ha proclamado este martes su "gigantesca victoria" en las elecciones y ha prometido formar un gobierno "fuerte y estable" con sus aliados. Gantz, mientras, ha asegurado que los resultados de las elecciones son similares a los de abril, cuando el primer ministro no pudo formar gobierno.