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MIGUEL MOLLEDA (Corresponsal de RNE en Jerusalén).- Una interpelación de la oposición al Gobierno ha sacado a la luz el caso de un ciudadano australiano que murió hace tres años en una cárcel de máxima seguridad del país en el más absoluto secreto. Un caso en el que el Gobierno ha aplicado la censura informativa vigente en Israel por motivos de seguridad. Todo comenzó cuando dos diputados preguntaron al ministro de Justicia si sabía de la prisión de un ciudadano australiano detenido con nombre supuesto y que se habría suicidado en la cárcel. En otra pregunta se inquiere al ministro sobre si conocía que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, había invitado a los directores de los principales medios de comunicación israelíes a evitar la publicación de informaciones sobre el asunto y que los periodistas en Israel se autocensuraban. Finalmente, los medios israelíes han informado de la noticia basándose en la cobertura de una televisión australiana, según la cual el ciudadano australiano se llamaba Ben Zygier. Se trataría de una persona reclutada por el Mosad, sometida a aislamiento en una celda.

Israel construirá 90 nuevas casas para colonos en Cisjordania, Palestina, a pocas semanas del primer viaje oficial a este país del presidente de EE.UU., Barack Obama. El anuncio fue hecho por el ministerio de defensa israelí. Más de medio millón de colonos judíos vive en tierras palestinas de Cisjordania y Jerusalén este. A pesar de la proximidad de la visita de Obama, no ha habido reacción de Washington.

El presidente israelí, Shimon Peres, ponía al auditorio en la piel del exiliado con esta cita del libro "Sefarad", de Antonio Muñoz Molina. Lo hacía en la entrega de un galardón que suscita polémica, el Premio Jerusalén. Algunos intelectuales, entre ellos, el cineasta Ken Loach o el poeta Luis García Montero le pidieron al escritor en una carta que renunciara a este premio, porque según ellos, legitima la ocupación israelí de Jerusalén Este y los Territorios Palestinos. En su discurso, Muñoz Molina ha criticado los fanatismos, las dictaduras y las ocupaciones militares, pero sin aludir al conflicto israelo-palestino. Antes de la entrega, el escritor y académico se mostraba en contra del boicot.

Antonio Muñoz Molina recibe a TVE antes de recoger el premio literario Jerusalén 2013. Un galardón siempre envuelto en polémica. Movimientos propalestinos y varios intelectuales le han pedido que no recoja el premio, porque, dicen, legítima la ocupación israelí de Jerusalén Este y los Territorios Palestinos.

MIGUEL MOLLEDA (Corresponsal de RNE en Jerusalén).- En Israel 10 días después de las elecciones generales anticipadas el primer ministro Benjamín Netanyahu no ha logrado avances para configurar un gobierno de coalición. Una de las principales dificultades es la incompatibilidad entre los partidos religiosos, tradicionales aliados de Netanyahu, y el partido Yesh Atid (Hay Futuro), que fue la segunda fuerza más votada. Este partido prometió un reparto más equitativo de las cargas y que los ultraortodoxos, que no hacen el servicio militar ni trabajan, se incorporen a la sociedad. La propuesta de gobierno debiera ver la luz antes de la visita del presidente de EE.UU., Barack Obama, a Israel, anunciada para finales de marzo.

En Israel, el primer ministro Netanyahu ha empezado a consultar a los demás partidos políticos para formar una coalición de Gobierno. En esa ronda de consultas ya han surgido las primeras discrepancias en torno a un tema que cada vez preocupa más a la población israelí: los privilegios de los ultraortodoxos.

La ciberguerra es la guerra del futuro y del presente. Manejar un ordenador es tan importante o más que empuñar un arma. En este centro de formación del Ejército israelí, alguien sin idea de informática puede aprender en meses a programar y a dirigir la red de ordenadores más sofisticada. Hadás Sayag dirige a un equipo de formadores.

Siria donde si no había suficiente tensión, ahora entra en escena Israel. El gobierno sirio ha denunciado ante la ONU el ataque de cazas israelíes contra un centro de investigación militar de Yam-raya, cerca de Damasco. Otras fuentes aseguran que el objetivo era un convoy con misiles tierra aire, de fabricación rusa destinados a la guerrilla libanesa, proiraní, de Hezbolá. Tel Aviv sigue sin comentar si atacó objetivos en Siria.

Israel guarda silencio y no responde a las acusaciones del gobierno de Damasco sobre un supuesto bombardeo de su aviación contra objetivos sirios. Hay distintas versiones sobre si el ataque fue contra un convoy de armamento que se dirigía al Líbano, o contra un centro de investigación.

El gobierno sirio informó el jueves de que aviones israelíes habían bombardeado un centro de investigación militar en el distrito de Jamraiya, en la provincia de Rif Damasco, causando la muerte de dos empleados. Israel no ha comentado ni desmentido el ataque ni el objetivo.

Anteriormente, fuentes diplomáticas occidentales en Israel habían asegurado que el objetivo del ataque había sido un convoy militar cerca de la frontera entre Siria y Líbano. Las autoridades libanesas fueron las primeras en advertir de la violación de su espacio aéreo por parte de cazas israelíes.

MIGUEL MOLLEDA (Corresponsal de RNE en Jerusalén).- Damasco ha confirmado el primer ataque directo de Israel sobre su territorio desde que hace dos años comenzó la guerra civil siria y lo ha calificado de agresión contra la soberanía nacional. Israel no ha querido confirmar ni desmentir la información.

Guerra a las bebidas embotelladas. Con esta máquina, la 'Soda Stream', se hacen refrescos con gas sin salir de casa. La fabrica una empresa israelí que, ahora, quiere entrar en el mercado de Estados Unidos. Y, para eso, nada mejor que pagar un anuncio en la Super Bowl, que el año pasado vieron 111 millones de espectadores. Eso sí, cuesta caro: 30 segundos, tres millones de euros. En Estados Unidos, frente a este Centro Comercial, protestan y piden el boicot a Soda Stream, pero no porque prefieran los refrescos embotellados, sino porque la fábrica de Soda Stream está aquí, a diez kilómetros de Jerusalén, en la Cisjordania ocupada por Israel. Piden boicot y sanciones contra las empresas israelíes instaladas en los territorios ocupados y dicen que pagan menos a los trabajadores palestinos y que los discriminan.