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La mayoría de jefes de Estado y de Gobierno han hecho un frente común este jueves contra la polémica ley del húngaro Viktor Orbán que prohíbe hablar de homosexualidad en los colegios y en los medios de comunicación, en la primera jornada de la cumbre europea en la que el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, fue el más tajante: "Hungría ya no tiene cabida en la UE", ha dicho.

En una rotunda intervención antes de la cumbre, Rutte ha afirmado que Hungría "debe derogar" su controvertida ley y respetar los derechos humanos fundamentales consagrados en el artículo 2 del Tratado de la UE "que no son negociables, o debe irse".

En la cumbre europea presencial en Bruselas se tratará, desde el rechazo mayoritario a la legislación húngara sobre la difusión de información LGTBI, hasta las relaciones con Rusia, pasando por las negociaciones del pacto europeo de Migración y Asilo. El gobierno húngaro se escuda ahora en que no se trata de ir en contra del colectivo LGTBI, sino de proteger a los niños. Alemania ha sido una de las impulsoras de una propuesta para invitar a Rusia a una de las cumbres. El gobierno de Macron también apoya esa propuesta y parece que quiere sentarse en la mesa con Putin. La Comisión quiere una política migratoria basada en España e Italia, Bruselas se vuelve a plantear sacar la cartera para contener los flujos migratorios en Turquía y los líderes hoy han condenado la instrumentalización de los migrantes.

Con los corresponsales de Radio Nacional en Bruselas, María Carou; en Berlín, Gabriel Herrero; en París, Paco Forjas; en Roma, Jordi Barcia; y en Moscú, Erika Reija.

13 países europeos, entre ellos España, exigen a la Comisión Europea que actúe contra el Gobierno de Hungría por sus leyes discriminatorias hacia el colectivo LGTBI.

Casi la mitad de los socios piden que la Comisión Europea no se quede de brazos cruzados ante la nueva normativa húngara que prohíbe hablar de homosexualidad a los niños o que vean películas y libros sobre ello. Los países explican que es una norma que criminaliza al colectivo LGTBI y que va contra los principios básicos de dignidad e igualdad, por lo que piden se que lleve esta norma ante el Tribunal de Justicia de la UE.

Informa María Carou, corresponsal comunitaria.

El alcalde de Munich quiere que el estadio donde se va a jugar el partido Alemania-Hungría el próximo miércoles se ilumine con la bandera arcoiris para protestar por las leyes homófobas del gobierno húngaro de Victor Orban. La UEFA tendrá que decidir si lo autoriza, porque sus estatutos prohiben mensajes políticos durante los partidos.

Foto:EFE

Eurocopa 2020 | Espía infiltrado

Hungría, una solución incómoda para la UEFA

  • El Puskas Arena, alternativa a Wembley para la final, en entredicho por posibles cantos racistas
  • El alcalde de Múnich quiere recibir a la selección magiar con la bandera arcoiris en apoyo al colectivo LGTBI

Hungría aprueba una ley para prohibir que se hable de homosexualidad en la escuela. El Reino Unido tuvo una norma similar, conocida como Section 28, en vigor entre 1988 y 2003. Las series, el cine o la música han reflejado aquella Cláusula 28 que impulsó Margareth Thatcher.

Informa Íñigo Picabea

En 24 horas de RNE, Eugeni Rodríguez, presidente del Observatori contra l'homofobi, ha asegurado que, actualmente, en España  "estamos en un momento clave para defender los derechos y libertades LGTBI. No pueden estar relativizándose y debatiéndose eternamente", ha explicado. En este sentido, Rubén López, director del Observatorio madrileño contra la LGTBIfobia recuerda que en 2019, en el Senado, "Vox se negó a firmar un pacto contra la LGTBIfobia en el deporte", por lo que López considera que "se ha roto ese consenso de mínimos. Está en juego nuestra dignidad", ha recordado. 

Un contexto lleno de agresiones: "Se han sufrido 86 agresiones LGTBIfóbicas en lo que va de año. La violencia en España es estructural: cambia el contexto en el que se produce. Los derechos LGTBI cuestan dinero, claro", ha denunciado Eugeni Rodríguez.

Recientemente, el Parlamento de Hungría ha aprobado un paquete legislativo que prohíbe hablar sobre homosexualidad en los programas escolares. Rubén López, en alusión al entorno europeo es tajante: "Nos aterra que estas leyes salgan adelante en la UE. La población en Hungría está mayormente en contra de la homosexualidad, ¡como si fuera posible estar a favor o en contra!", ha razonado. 

Abrimos nuestra mesa de corresponsales con el foco puesto en Hungría, pues el martes 15 de junio el Parlamento magiar aprobó un paquete legislativo impulsado por el Ejecutivo ultraconservador de Orbán que, entre otras cosas, prohíbe hablar sobre homosexualidad en los programas escolares. Estas medidas, decíamos, se han incluido dentro de un proyecto de ley contra la pedofilia en la que se prohíbe exponer a menores de 18 años a la pornografía y a cualqueir contenido que fomente el cambio de sexo o la homosexualidad. Lógicamente, la normativa ha desatado las críticas de la oposición, que la ha calificado como "homófoba". Analizamos este asunto y la legislación sobre derechos LGTBIQ+ en otros países europeos junto a Gabriel Herrero, corresponsal en Alemania; Jordi Barcia, corresponsale en Italia; Sara Alonso, corresponsal en Reino Unido; Paco Forjas, corresponsal en Francia; Cristina Sánchez, corresponsal en Oriente Próximo; y Fran Sevilla, corresponsal en Estados Unidos.

Entrevistamos a Luis García Prado, escritor y analista político, autor del libro "Crepúsculo en Budapest. Hungría en los tiempos de Orbán". Con él analizamos la evolución del país desde la llegada del primer ministro Viktor Orbán, y las últimas polémicas generados, como la adopción este martes en el parlamento de una ley que restringe los derechos de los homosexuales. 

El Parlamento húngaro ha aprobado una polémica normativa que, entre otros aspectos, prohíbe hablar sobre homosexualidad en los colegios. El presidente Viktor Orbán impone su mayoría de dos tercios en el parlamento para estrechar el cerco al colectivo gay, para aislarles de los menores. Desde ahora no se les puede presentar favorablemente en los libros de texto. La publicidad en los medios no puede solidarizarse con ellos. Los programas de integración en la escuela son abolidos.

El gobierno dice que se trata de abolir la pedofilia y prohibir la propaganda homosexual. Orbán ya prohibió el matrimonio gay hace cinco años y después les impidió adoptar hijos o la inseminación artificial. Hay un comité que vigila caso por caso para que nada se salga de los valores cristianos.