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La caravana de migrantes hondureños continúa su camino y atraviesa el Estado mexicano de Chiapas, en una nueva etapa en la que muchos esperan poder subirse a algún vehículo con el que avanzar. El presidente Donald Trump les ha advertido a través de Twitter que "den la vuelta" y "regresen a su país" porque no va a dejar que "entren personas ilegales" en Estados Unidos.

Los gestos de apoyo hacia los emigrantes se repiten a cada paso. Un grupo de estudiantes reparte entre los componentes de la caravana el agua que ellos mismos han pagado. Más adelante ropa y pañales. Un tercio del grupo son niños y muchos de ellos están enfermos debido al calor. 

La caravana avanza sobre todo tipo de vehículos. Son muchos los que se ofrecen a llevar a los emigrantes rumbo al norte sin que la Policía Federal trate de impedirlo. Los habitantes más pobres del estado de México los reciben con banderas de Honduras y gritos de ánimo. Algunas zonas se han convertido en verdaderos puntos de avituallamiento. 

La caravana de migrantes centroamericanos que se dirige a Estados Unidos ha guardado luto este martes por el compañero que murió al caer por un camión. Los más de 7.000 migrantes que ya han alcanzado México han descansado y han sido atendidos por las ONG, que les explican dónde están y les prestan atención sanitaria. El miércoles retomarán el viaje con un objetivo: alcanzar el tren 'La Bestia', a 200 kilómetros.

Más de 7.000 refugiados y migrantes centroamericanos, hondureños en su inmensa mayoría, continúa su camino hacia EE.UU.. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha recordado este martes a los países por los que atraviese la caravana de migrantes hondureños que toda persona tiene el derecho a presentar una solicitud de asilo. "La ACNUR quiere recordar a los países de esta ruta que entre los que componen la caravana puede haber personas en peligro", afirmó en rueda de prensa Adrian Edwards, portavoz de la agencia.

La caravana transita por territorio mexicano. Miles de inmigrantes y refugiados han logrado completar los 30 kilómetros que separan Ciudad Hidalgo, en la frontera con Guatemala, de Tapachula. Siete horas a pie bajo un calor sofocante y húmedo hasta llegar a este parque, convertido en un gran albergue a cielo abierto, donde no ha sido fácil resguardarse de la tormenta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este domingo que su Gobierno está haciendo "todos los esfuerzos posibles" para evitar que "la avalancha de extranjeros ilegales" crucen la frontera con México, y les advirtió que, de llegar, las autoridades estadounidenses no aceptarán su entrada.

Desde hace una semana, unos 5.400 migrantes, la mayoría hondureños, ingresaron a Guatemala según el Gobierno y de ellos 2.000 regresaron a Honduras y otros 3.000 siguen aferrados al deseo de llegar a Estados Unidos para tener un futuro mejor.

Al menos 2.000 miembros de la caravana que lograron superar las exigencias migratorias impuestas por México salieron a primera hora del paso fronterizo de Ciudad Hidalgo (México) para una jornada a pie de unos 40 kilómetros hasta Tapachula, donde pernoctarán. El objetivo de la caravana es alcanzar la frontera de México con Estados Unidos, lo que supone un recorrido de 2.000 kilómetros hacia la zona noreste o de casi 4.000 kilómetros si se opta por la ruta del noroeste que lleva a Tijuana.

En el puente fronterizo de México y de Guatemala quedaron varios centenares de migrantes hondureños a la espera de ser atendidos por la migración mexicana, o en su caso, intentar adentrarse en México en cruces ilegales por el río Suchiate, la frontera entre México y Guatemala.

La caravana de migrantes hondureños ha cruzado este viernes la frontera con México a pesar de las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, que amenaza con enviar al Ejército a la zona fronteriza con el país vecino. Los migrantes, que huyen de la violencia y la pobreza, han abarrotado la frontera en México, donde se han vivido momentos de tensión. 

Las advertencias de EE.UU., México y Guatemala no han frenado la migración de miles de hondureños, que en número de 3.000, según las Naciones Unidas, iniciaron hace una semana una caravana hacia suelo estadounidense. Huyen de la miseria y de la violencia, que les condenan a un futuro inexistente o a la muerte. Muchos de ellos se concentran en la localidad de Aguascalientes. El primer flujo de migrantes salió el pasado día 13 desde San Pedro Sula por el punto fronterizo aduanero con Guatemala de Agua Caliente, donde toda esta semana han seguido cruzando, con un riguroso control, hombres, mujeres y niños, en un drama que ha acrecentado la separación de la familia hondureña. Una avanzada de esa caravana llegó el jueves a México, donde el Gobierno informó que ya ha comenzado a recibir solicitudes de refugio.

El miércoles, centenares de migrantes abandonaron su país por una nueva ruta, la de El Amatillo, fronteriza con El Salvador, cuyas autoridades habían registrado hasta el jueves 1.235, aunque sin la certeza de que todos iban con la intención de alcanzar a los de la caravana que salieron el sábado pasado. La migración masiva pasó al plano político desde que Tegucigalpa y Washington acusaron a sectores políticos de promoverla, aunque migrantes consultados por Efe en Agua Caliente aseguran que lo hacen por cuenta propia.

Las amenazas de Washington a Honduras y las advertencias de México a los migrantes no han frenado la salida masiva de hondureños en los siete días que han transcurrido desde que salió la caravana desde San Pedro Sula. La situación migratoria sigue siendo impredecible y hay quienes no descartan que nuevas caravanas masivas estén por darse en estos días en el país centroamericano. El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, quien ha sido blanco de duras críticas por parte de muchos migrantes en Agua Caliente y sectores políticos de oposición, ha dicho que "esta movilización irregular fue organizada con fines políticos".