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El barrio de Entrevías de Madrid fue objetivo en noviembre de 1936 de los bombardeos de distracción del ejército franquista mientras el general Varela iniciaba la ofensiva que pensaba definitiva sobre la Ciudad Universitaria. Los barrios del sur de la capital sufrieron las consecuencias de las operaciones militares. Viviendas como la de la calle Peironcely 10 fueron destruidas. El fotógrafo Endre Friedman -Robert Capa- recogió el testimonio gráfico de los daños y de los niños que charlan junto a ella. Esta casa era una vivienda de obreros contruida acogiéndose a la ley de viviendas baratas de 1927. Desde entonces y hasta ahora la han ocupado familias humildes de trabajadores. El 22 de enero de 2020 el ayuntamiento de Madrid llegó a un acuerdo son su propietario para su expropiación y el realojo de los vecinos. La Fundación Anastasio de Gracia-FITEL promueve su conversión en el Centro Robert Capa para la interpretación de los bombardeos de Madrid. El catedrático de Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Miguel Sánchez Vigil, el fotógrafo José Latova y el director técnico del "Festival Robert Capa estuvo aquí", José María Uría Fernández, nos hablan de la historia de esta casa unida a la imagen recogida por Capa.

El Museo Reina Sofía de Madrid ha expuesto por unos días las dos únicas copias que existen de la foto de una casa bombardeada realizadas por Robert Capa en noviembre de 1936. Las fotos corresponden a una casa situada en la calle de Peironcely número 10 del barrio de Entrevías. Recoge un grupo de tres niños que conversan junto al edificio destrozado. La foto se ha converido en un símbolo del sufrimiento de la población civil y contra la guerra. El catedrático de documentación de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Miguel Sánchez Vigil, nos explica quién  fue Robert Capa. Su verdadero nombre era Enre Endre Firedman, un fotógrafo húngaro que llegó a Madrid con su pareja, la también fotógrafa alemana, Gerda Taro. Ambos crearon la marca Robert Capa antes de la muerte de Gerda atropellada por un tanque republicano por accidente durante la batalla de Brunete. Capa fundaría después la agencia Magnum. Por sus contactos, la mayor parte de sus fotos se ralizaron en la zona republicana.La fotografía de Peironcely 10 se ha expuesto justo enfrente de la obra de otro gran ilustrador de la Guerra Civil española, el Guernica de Pablo Picasso, realizado para el pabellón de la República en la Exposición Mundial de París de 1937. La exposición ha sido organizada por el "Festival Robert Capa estuvo aquí", una iniciativa de la Fundación Anastasio de Gracia y de varias organizaciones internacionales. Forma parte de una campaña para salvar el edificio retratado por Capa y convertirlo en un centro de la memoria sobre los bombardeos de Madrid.

La Fundación Anastasio de Gracia-FITEL inició hace dos años una campaña para salvar la finca de la Calle Peironcely 10 de Entrevías en Madrid. Es la casa fotografiada por Robert Capa en diciembre de 1936 después de un bombardeo del ejército golpìsta. La Fundación, con el apoyo de numerosos organismos internacionales, lleva adelante su proyecto a través del "Festival Robert Capa estuvo aquí" con numerosos actos culturales. El objetivo es la rehabilitación del edificio, una casa barata edificada en 1927 dedicada a vivienda social para trabajadores, un uso que sigue desempeñando en la actualidad. El ayuntamiento de Madrid acaba de decidir su expropiación y el realojo de las catorce familias que viven en ella. La Fundación Anastasio de Gracia pretende convertir Peironcely 10 en el Centro Robert Capa para la interpretación de los bombardeos de Madrid. Tendrá una sala de exposiciones pero conservará sus dos patios y una de las viviendas actuales para recordar las condiciones de vida de las clases trabajadoras de la ciudad. Como recuerda el director técnico del festival, José María Uría Fernández, Madrid fue la primera gran capital europea en la historia que sufrió bombardeos sobre su población civil, una estrategia de terror que alcanzaría su punto álgido en Hiroshima y Nagasaki... Lo importante del testimonio de Capa, nos dice, es que retrata el peligro en el que están unos niños inocentes, una generación perdida para nuestro país, que sufrió los horrores de la guerra. Un mensaje que sigue siendo actual ochenta años después. Tan vigente ahora como entonces,

Documental cinematográfico soviético rodado en Madrid durante los bombardeos que sufrió la ciudad a finales de 1936. La grabación está relizada por los corresponsales de "Soyuzkinojronika" en Madrid con una intención propagandística como la mayoría de las realizadas en ambos bandos durante la Guerra Civil. Entre otras escenas podemos contemplar los ataques de la aviación fascista sobre las calles de la capital, los socavones provocados por las bombas y el terror de la población civil que acude a las estaciones de metro, portales y refugios para evitar las explociones. Una sesión de trabajo del Comité de Defensa de Madrid, con el general Miaja a la cabeza y otras como el célebre cartel de "No Pasarán" en la calle Cuchilleros. O la fabricación de barricadas en la que contribuían muchos madrileños y las trincheras desde las que los milicianos contuvieron la ofensiva golpista.Y los cadáveres de niños y mujeres que durante décadas la propaganda franquista evitó para maquillar los verdaderos efectos de la guerra.

 En la sección ¿Te acuerdas? del telediario rescatamos la peripecia de una fotografía tomada por Enre Firedman (Robert Capa) en Madrid durante la Guerra Civil. En noviembre de 1936 el fotográfo húngaro tomó una instantánea de unos niños ante una casa bombardeada. Una imagen muy conocida de este fotoperiodistaLo que casi nadie recordaba era dónde estaba aquella casa inmortalizada después de uno de los ataques del ejército franquista. Hace veinte años otro fotógrafo, José Latova, especialista en fotografía arqueológica la localizó en el número 10 de la calle Peironcely en el madrileño barrio de Entrevías. Latova y su equipo disponían de un material base para investigar: una colección de fotos que llamaron "Crónicas de retaguardia" en la que también aparece la casa. Buscaron en los barrios de Madrid que aún conservan este tipo de casas baratas construidas a principios del siglo XX para las clases trabajadoras.Tetuán o Vallecas entre ellos. Finalmente dieron con ella en la calle de Peironcely. Un hallazgo al que al principio no dieron demasiada publicidad. El interés por la edificación se renovó hace dos años cuando la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL inició una campaña para salvar Peironcely 10. Para José Latova hoy la foto unida al espacio físico de la casa constituye un símbolo imprescindible del sufrimiento de la población civil ante la guerra que hay que conservar para no olvidar las lecciones de la historia. Informe Semanal dedicó a Robert Capa uno de sus  programas como uno de los principales cronistas gráficos de la Guerra Civil.

El fotógrafo húngaro Endre Friedman, que con su compañera Gerda Taro acuñó la marca Robert Capa, fue uno de los primeros en cubrir la Guerra Civil española. En noviembre de 1936 toma una foto histórica de unos niños ante una casa bombardeada. La foto era conocida pero la casa no. Hace dos décadas otro fotógrafo José Latova, especialista en arqueología, la descubrió junto a su equipo de colaboradores en la cale Peironcely número 10 de Entrevías, en Madrid. Desde hace dos años la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL lucha porque este edificio, construido en 1927 y ocupado siempre por trabajadotres, se libre de la piqueta y se convierta en el Centro de documentración Robert Capa sobre los bombardeos de Madrid.

Íñigo Picabea nos propone para empezar el día la exposición "La Guerra Civil española en la prensa japonesa" en la que expertos nipones y españoles han seleccionado artículos y fotografías de la época y darán varios seminarios con el objetivo de investigar el impacto que la Guerra Civil española tuvo en Japón a través de la prensa.

El municipio leonés de La Pola de Gordón está situado en las inmediaciones del puerto de Pajares, una zona de paso, donde estuvo el frente durante la Guerra Civil. De aquella época han quedado diferentes construcciones como trincheras, búnkeres y casamatas; un patrimonio bélico que se ha puesto en valor recientemente gracias a un conjunto de rutas senderistas que arrancan en diferentes pueblos del municipio.

Un grupo de forenses evaluará las posibilidades de sacar los restos de 31 personas inhumadas en el Valle de los Caídos que cuentan ya con un expediente abierto a petición de sus familiares, después de que lo haya autorizado Patrimonio Nacional. Se ha acordado realizar las obras pertinentes para el acceso y afianzamiento de los distintos niveles de las criptas del Valle de los Caídos para que los forenses puedan entrar tras haber recibido el aval del CSIC. 

Patrimonio Nacional ha autorizado la exhumación de los restos de 31 personas que permancen enterradas en el Valle de los Caídos tras una petición de sus familiares. Para dar el permiso Patrimonio ha tenido que esperar a un informe del CSIC que afirma que no hay incovenientes para realizar esas exhumaciones y que son posibles desde el punto de vista técnico. El documento recoge que las estructuras de todas las criptas son resistentes y que a pesar de las filtraciones y grietas la seguridad de los trabajadores está garantizada. Aún así, varios forenses van a supervisar los trabajos que van a empezar, si se cumplen los plazos, en Navidad

"Existe todavía una España de los exilios que es una España fragmentada, perdida". Quien dice esta frase es el investigador del Instituto de Filosofía-CSIC Antolín Sánchez Cuervo, uno de los coordinadores del coloquio internacional, El exilio español de 1939 y la cuestión judía, que tendrá lugar la próxima semana en Centro Sefarad Israel. Su objetivo: mostrar y rescatar esa "España de los exilios".

El 21 de octubre de 1952, fallecía en Burgos el general Juan Yagüe. Fue uno de los militares africanistas que participó en el golpe de estado contra la II República y que alcanzó notoriedad después de ordenar el fusilamiento de cuatro mil  personas en la plaza de Toros de Badajoz. La consigna era no dejar vivos a los simpatizantes de la República en su avance hacia Madrid. Yagüe nació en el pueblo soriano de San Leonardo de Arganza, al que cambiaron el apellido tras la guerra por el de Yagüe. Una muestra más de la pervivencia del franquismo en nuestra geografía. Los legionarios siguen homenajeándole en el cementerio de su localidad natal cada año.

Fernando Cohnen  es escritor y periodista. Entre sus obras "Madrid 1936-1939. Guía de la capital en guerra". Con él conversamos frente a la sacramental de San Isidro, cuyo cementerio alberga los sepulcros del nazicroata Ante Pavelic y del dictador cubano Fulgencio Batista. Un lugar más para añadir a su geografía de la ciudad después de la guerra civil.

Durante sus cuarenta años de existencia la dictadura franquista fue refugio para un buen número de nazis, dictadores y por supuesto colaboradores del régimen. Los primeros en llegar fueron algunos como el criminal de guerra Ante Pavelic, imitador de Hitler y dictador del recién creado estado croata.  A partir de los años 50 llegaron otros como el dominicano Leónidas Trujillo, el cubano Fulgencio Batista o el venezolano Marcos Pérez Jiménez. Todos ellos vinieron acompañados de grandes fortunas obtenidas durante sus dictaduras. Acabaron enterrados en cementerios madrileños. Otros militares golpistas, compañeros de Franco como Yagüe, fueron inhumados en sus pueblos natales. Juan Yagüe, uno de los generales africanistas que se levantaron con el dictador, participó en la represión de la revolución de Asturias de 1934 y fue el responsable de los 4.000 fusilamientos en la plaza de toros de Badajoz durante la guerra. Los legionarios le rinden homenaje cada año.

El 11 de octubre de 2019 pasará a la historia como el último día en el que los visitantes del Valle de los Caídos pudieron visitar la tumba de Franco. La noticia del cierre inmediato del recinto hasta finalizar con la exhumación del dictador ha cogido por sorpresa a quienes se han acercado hasta allí para “curiosear” o para “despedir al caudillo”, conscientes –más allá de sus opiniones e ideología- de la trascendencia que tendrá para el mausoleo de Cuelgamuros la ausencia de una lápida que ha ocupado un lugar privilegiado dentro de la basílica desde hace casi 44 años.