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El número dos del principal investigador en la Guardia Civil del 1-O y secretario de los atestados sobre el 'procés' ha resaltado el papel que jugaron a su juicio el expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, y el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, al situarlos en una reunión que se celebró el 7 de enero de 2016 en la propia sede de la ANC con el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, en ese momento en funciones, y otro exmiembros del Govern como Raül Romeva y Jordi Turull. En esta reunión llamada "el último intento", tal y como aparece en la agenda Moleskine intervenida en la casa del número dos de Junqueras, Josep María Jové, "se estaba definiendo quién sería el próximo presidente de la Generalitat y cómo iba a ser la distribución de las consellerías" entre ERC y la antigua CiU.

En la localidad castellonense de Vinaroz continúa la investigación por el asesinato de Nelea. Desde el viernes se ha detenido a cinco personas, incluido el presunto autor, que confesó el crímen, y dos amigos que han sido puestos en libertad con cargos. Este martes, la Delegación del Gobierno ha confirmado la detención de los padres de la joven, a los que están investigando por encubrimiento.

Un guardia civil que formaba parte de la comitiva judicial que tenía que requisar las urnas en el Ayuntamiento de la Garriga, en Barcelona, el 1-O, ha explicado que él salió corriendo porque temía por su "integridad física" tras sufrir una agresión de un hombre que le intentó pegar un puñetazo con un manojo de llaves, según su testimonio. "El sentimiento de miedo lo tenía bastante presente", ha asegurado este agente que asegura que consiguió esquivar el golpe y que solo sufrió un arañazo.

Dos guardias civiles que intervinieron el 1-O en el Instituto Antoni Ballester de Mont-Roig del Camp, en Tarragona, han reconocido que se usó un spray de defensa personal para intentar que las personas concentradas detrás de la valla se apartaran. Uno de estos testigos ha explicado que se trata de un spray que forma parte de la dotación unipersonal de cada agente y que su uso es una decisión personal de cada uno de los guardias. Sus efectos son, ha relatado, picor de ojos, tos y en "casos muy, muy serios, vómitos".

Un agente de la Guardia Civil que intervino en el Instito Antoni Ballester de Mont-roig del Camp, en Tarragona, ha declarado este martes como testigos en el juicio del procés que le pegaron una patada en la mano derecha que le produjo una lesión de la que tuvo que ser operado porque perdió la movilidad de uno de los dedos.

Su pareja sentimental había sido detenida 24 horas antes. Según fuentes de la investigación, durante el interrogatorio habría confesado el crimen. La joven, de 26 años, había sido vista por última vez el 17 de febrero en la casa que compartían en Vinaroz. Ese día, habrían tenido una fuerte discusión y él la habría matado. El hombre, de 22 años, después de la pelea, al parecer condujo más de 20 kilómetros hasta el municipio donde residían sus padres. Y en un descampado habría enterrado el cuerpo.

Miles de personas se han manifestado en Madrid convocados por la asociación Jusapol en demanda de una equiparación salarial "real" de policías y guardias civiles con los cuerpos autonómicos, al considerar que el acuerdo que se firmó el año pasado refleja una cantidad insuficiente, 807 millones frente a los 1.500 que pide Jusapol, y además no se cumple. La manifestación ha arrancado en la Puerta del Sol y ha acabado en el Ministerio del Interior y ha contado con la presencia del secretario general del PP, Teodoro García Egea; el líder de Ciudadanos, Albert Rivera; y el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith.

El sargento de la Guardia Civil que fue golpeado con una silla metálica cuando entró en el Instituto Quercus tras romper los cristales de la puerta ha declarado este jueves como testigo en el juicio del 'procés'. El agente ha explicado que quedó "aturdido" al golpearse contra el suelo al caer pero que permaneció consciente en todo momento. Ha relatado que tuvo dolor en las cervicales y en la muñeca.

Un sargento de la Guardia Civil que actuó como antidisturbios en un centro de Dosrius (Barcelona) el día del referéndum del 1-O ha asegurado en el juicio del 'procés' que el "odio" que percibió ese día por parte de un hombre que estaba allí concentrado con su hijo de unos ocho o diez años en hombres no lo había visto nunca en su vida profesional a pesar de haber pasado parte de sus 25 años de servicio en el País Vasco en época de ETA cuando se "pasaba muy mal y había mucho odio hacia nosotros".

El Parlamento Vasco debatía la ley de víctimas de abusos policiales cuando parlamentarios de EH Bildu y representantes sindicales de la Guardia Civil y de la Policía han protagonizado un cruce de reproches y supuestos gestos despectivos que han terminado con la expulsión del diputado de esta formación Josu Estarrona. Su compañero Julen Arzuaga ha llamado "nazis" a los miembros de los sindicatos policiales presentes en la tribuna de invitados. Una portavoz de Jusapol ha denunciado la violencia verbal y ha indicado que "aunque mude de piel la serpiente sigue siendo serpiente".

El jefe de seguridad del dispositivo de la Guardia Civil que intervino en Sant Andreu de la Barca, en Barcelona, ha asegurado que uno de los concentrados agredió a un agente tirándolo al suelo y que luego le aplicó una "técnica de estrangulamiento" hasta el punto que el guardia gritó "¡que me asfixio!" hasta que dos compañeros fueron a auxiliarle. El hombre fue detenido por un supuesto delito de atentado contra la autoridad.

Juicio procés: Un agente de la Guardia Civil que intervino en un colegio de San Cebrià de Vallalta el día del referéndum del 1-O ha declarado que un hombre mayor le tiró del escudo hasta que consiguió desestabilizarle y tirarle al suelo. Este testigo ha explicado que le quitaron el escudo y las defensas y que le dieron puñetazos y patadas cuando se encontraba en el suelo.