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El fiscal acusa a cuatro exdirectivos de Caixa Penedés de adjudicarse de forma irregular pensiones por un valor superior a los 31 millones y medio de euros cuando estaban al frente de la caja. La entidad necesitó ayuda pública para evitar la quiebra y en 2010 tuvo que fusionarse con otras para formar el Banco Mare Nostrum, que recibió 915 millones de euros en ayudas públicas. El primero de los imputados en declarar, José Abella, cuyo plan de pensiones ascendía a 5.700.000 euros, ha señalado que "no cometió ninguna irregularidad y que su contrato estipulaba que se podía jubilar a partir de los 60 años". También ha argumentado que la cuantía de las pólizas del seguro que cobraron en concepto de indemnización, fue fijada por una empresa externa.

El expresidente y el ex director general de Catalunya Caixa, Narcís Serra y Adolf Todó respectivamente, se encuentran ya en la Ciudad de la Justicia de Barcelona, para declarar como imputados por aprobar sobresueldos para directivos pese a la situación de insolvencia de la entidad. Los dos ex directivos han llegado hacia las 09.30 horas a los juzgados, una hora y media antes de la hora prevista para prestar declaración, con el fin de evitar a los grupos de pequeños inversores afectados por la comercialización de preferentes de Catalunya Caixa. Pese a ello, un grupo de medio centenar de personas se han concentrado en la calle, a la entrada principal de los juzgados, y a las puertas de la sala de vistas, donde se llevarán a cabo las declaraciones.