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La imagen de un hombre que escucha música entre los escombros de su dormitorio en el antiguo bastión rebelde de al-Shaar, en Alepo, tomada por el fotoperiodista Joseph Eid, de la agencia AFP, se ha hecho famosa por su difusión en redes sociales y se ha convertido en un símbolo de un lugar sin armonía desde hace demasiado tiempo. Su protagonista, Mohamed Mohiedine, un septuagenario sirio, está sentado fumando en pipa, escuchando la música que sale de un tocadiscos que es una de las pocas cosas que se mantienen en pie. Gira el disco y probabemente la música se convierta en una forma de evadirse a otro lugar o a otro tiempo. No sabemos qué suena, aunque Mohamed preferirá permanecer ahí, sobre esa cama a asomarse por la ventana y observar el paisaje de su ciudad, Alepo. Ver como su barrio ya no es su barrio, si no montañas de escombros apocalíticas como muestran las fotos de Eid. No queda nada de lo que fue. La ciudad partida por la mitad y por el alma, es una nube de polvo con los edificios desnudos dejando al aire lo que un día fueron hogares.

El fotógrafo canario Francis PérezPremio World Press Photo 2017 en la categoría de naturaleza, ha contado en Las mañanas de RNE cómo consiguió realizar la imagen por la que ha obtenido el galardón, "Caretta caretta atrapada", en la que se puede ver a una tortuga marina enredada mientras nada en aguas de la isla de Tenerife.

"Salimos al mar por la mañana temprano un compañero y yo. El mar estaba bastante plato, y cuando está plato se ve de todo flotando. Después de épocas de viento viene más basura a la costa y se encuentra este tipo de costa. Salimos a fotografiar ballenas y después te encuentras con una tortuga enmallada", ha explicado.

Francis Pérez ha definido la foto como "un flechazo directo a la conciencia" y un "reflejo de lo que está pasando en el planeta", y ha subrayado el sacrificio que exigen las fotografías submarinas en las que él está especializado: "Son muchos años, muchas horas, muchas salidas al mar, muchos ceros cuando vuelves a casa sin nada y mucho mal tiempo".

Seguimos con fotografía humanitaria, de un premio, el Luis Valtueña de Médicos del mundo, que lleva 20 años reconociendo el trabajo de fotógrafos que nos enseñan realidades, muchas veces permanecen en silencio. Hay un hospital en San Petersburgo donde los niños reciben cuidados paliativos pero la palabra cuidados ha sido sustituida por amor, ese hospital tiene una habitación de la tristeza. Este certamen de fotografía celebra sus 20 años llevándonos a estos y otros muchos lugares, por eso en esta exposición repasa también imágenes de otros años, lugares donde unas gafas cambian un rostro, lugares cercanos donde la gente se queda sin hogar. Lugares en los que algo tan sencillo como una caricia se convierte en el mayor de los tesoros.