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Al menos 37 personas han perdido la vida y más de 50 han resultado heridas durante el asalto a un casino en el sur de Manila (Filipinas) perpetrado el jueves por la noche por un hombre armado, ha informado este viernes la Policía, que ha calificado el incidente como un robo. El ataque se produjo cuando un varón con una carabina M4 entró en la segunda planta del complejo y comenzó a quemar mesas de juego con gasolina. El Estado Islámico, sin embargo, ha reivindicado la acción.

El presidente de FilipinasRodrigo Duterte, ha subrayado este jueves que la rebelión yihadista en la ciudad de Marawi, en la isla de Mindanao, no es obra de un grupo islamista local sino "puro Estado Islámico".

Duterte ha asegurado que yihadistas expulsados de Irak y Siria han llegado a Filipinas para instaurar otra base de operaciones, y que el asalto a Marawi estaba planificado desde hace tiempo.

Al menos 174 personas han muerto en nueve días de enfrentamientos entre el Ejército y yihadistas en Marawi (200.000 habitantes, en su mayoría musulmanes), capital de la provincia Lanao del Sur. Los combatientes del Grupo Maute, una guerrilla de la isla que ha jurado fidelidad al Estado Islámico, tomaron la ciudad el 23 de mayo como represalia por una operación militar para capturar al líder de Abu Sayaf, otro grupo yihadista.

El Ministerio de Defensa ha confirmado este jueves que entre los guerrilleros abatidos hay extranjeros de al menos cinco nacionalidadessaudíes, malasios, indonesios, yemeníes y chechenos.

Duterte declaró la ley marcial en toda la región de Mindanao el mismo día que se desató el conflicto.

El Ejército de Filipinas intenta recuperar la ciudad de Marawi, donde se han atrincherado un grupo de combatientes yihadistas que han jurado fidelidad al Estado Islámico. Al menos 21 personas han muerto hasta el momento, según Reuters.

El Ejército ha desplegado a 100 soldados, incluyendo fuerzas especiales entradas por EE.UU., con apoyo aéreo de helicópteros para retomar la ciudad.

La mayor parte de los 200.000 habitantes de Marawi, de mayoría musulmana, ha huido de los combates a Iligan y Cagayan de Oro.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, ha declardo la ley marcial en Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago.

El pasado martes combatientes de Maute, un grupo yihadista local que ha jurado lealtad al EI, tomaron la ciudad después de que el Ejército atacara una de sus bases buscando a Isnilon Hapilon, líder de Abu Sayaf, otro grupo armado islamista.

Los yihadistas entraron en Marawi portando banderas negras del EI, prendieron fuego a varios edificios y ocuparon centros oficiales, entre ellos el ayuntamiento y un hospital. Además, tomaron como rehenes a varios habitantes cristianos y a un cura, cuyo paradero se desconoce.

Durante un foro de negocios chino-filipino celebrado en Pekín, Duterte ha comunicado este jueves su intención de separarse de Estados Unidos y acercarse a China. En un discurso, el mandatario filipino aseguró que Estados Unidos ya no puede verse como "el más poderoso del mundo (...), porque le debe a China muchos préstamos", y reiteró su intención de mejorar sus intercambios con la potencia asiática, su segundo socio comercial en 2015. Duterte ha anunciado así la "separación" económica de Washington, su principal aliado, durante un foro celebrado en Pekín.

El secretario de Finanzas filipino, Carlos Domínguez, rebajó el tono de Duterte en un comunicado divulgado posteriormente en el que, si bien afirmó que Manila "dará un firme giro hacia la integración económica regional" con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), también "mantendrá relaciones con Occidente".

Estados Unidos por su parte dice no haber recibido petición oficial alguna para "cambiar" su asistencia o cooperación con Filipinas. En una declaración enviada a Efe, una fuente de la Casa Blanca explicó, bajo la condición de anonimato, que el Gobierno estadounidense todavía no ha recibido ninguna solicitud "a través de los canales oficiales" para cambiar la asistencia o cooperación con Filipinas.

Unas 80 personas, entre manifestantes y policías, han resultado heridas este miércoles durante una protesta de indígenas del sur de Filipinas frente a la embajada de EE.UU. en Manila por la presencia militar estadounidense en el país, han informado medios locales. Las fuerzas de orden desplegadas alrededor de la legación diplomática cargaron contra unos 700 manifestantes que pedían el fin de la presencia de las tropas de EE.UU. y expresaban su apoyo a la política exterior del presidente filipino, Rodrigo Duterte, apunta el diario "Inquirer".

La Policía alega que los manifestantes no tenían los permisos requeridos para celebrar la protesta y que decidieron lanzar gases lacrimógenos al ver que un grupo atacaba un vehículo policial. Uno de los momentos más dramáticos fue cuando el conductor de un furgón policial arrolló a varios manifestantes tras recorrer unos diez metros marcha atrás y hacia adelante en repetidas ocasiones.

Un exsicario ha acusado este jueves al presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, en el Senado de haber ordenado varios asesinatos y atentados en mezquitas cuando era el alcalde de la ciudad sureña de Davao, cargo que ha ostentado durante más de dos décadas. "Nuestro trabajo era matar a criminales como traficantes de droga, violadores y ladrones", ha dicho en la sesión televisada el filipino Edgar Matobato, un asesino confeso y supuesto exmiembro de un grupo que operaba bajo las órdenes de Duterte cuando dirigía la alcaldía de Davao.

Matobato ha afirmado haber participado en unos 50 asesinatos como miembro de los llamados "Escuadrones de la Muerte de Davao" y ha añadido que Duterte también les ordenó que secuestraran y mataran a algunos de sus rivales y enemigos. Entre otros, colaboró en el asesinato de cuatro miembros del bando de Prospero Nograles cuando le disputaba a Duterte la alcaldía de Davao. "Les estrangulamos. Les abrimos las tripas y luego cargamos sus cadáveres en un barco y les echamos al mar", ha relatdo Matobato sobre estas cuatro víctimas.