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En el mundo hay unos 795 millones de personas subalimentadas (algo más de una de cada nueve), 167 millones menos que hace un decenio y 216 millones menos que en 1990-92. Es lo que asegura la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (conocida como FAO, por sus siglas en inglés), en su informe anual sobre el estado de la inseguridad alimentaria en el mundo. 

El papa Francisco ha denunciado este jueves que la mercantilización de la alimentación y la búsqueda del máximo beneficio perjudican la lucha contra el hambre.

"La lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la prioridad del mercado y la preeminencia de la ganancia", ha declarado el Sumo Pontífice ante la II Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), que se celebra en Roma.

En la conferencia ha participado también la reina de España, Letizia, quien ha propuesto aumentar la formación de las mujeres como vía para mejorar la nutrición.

La reina también ha reclamado a la industria alimentaria que asuma la "responsabilidad política" para la erradicación da la obesidad, otro de los problemas tratados en el foro.

"Una población sana depende de sistemas alimentarios saludables". Es el lema de este Día Mundial de la Alimentación, una fecha perfecta para recordar que una de cada ocho personas en el mundo no tiene qué comer o que, al año, se tiran a la basura unos 1.300 millones de toneladas de comida. Un dato positivo: 44 países han alcanzado los Objetivos del Milenio al reducir a la mitad el número de población desnutrida. Aún así, actualmente 842 millones de personas sufren desnutrición crónica. La FAO recuerda que el hambre es un problema que tiene solución y que, para luchar contra ella, hay que desmontar ciertos mitos que se convierten en excusas.

La ONG Acción contra el Hambre destaca que "somos la primera generación que tiene la capacidad de acabar con el hambre", coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación que celebra el nacimiento de la FAO.

Olivier Longué, su director, explica cómo la organización distribuye concentrados alimenticios para los niños, una manera sencilla de completar su dieta y asegurar un crecimiento adecuado. Longué señala el Sahel africano como la zona de mayor emergencia alimentaria.