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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reafirmado su intención de aumentar el armamento nuclear del país, ya que pretende volver a liderar la carrera nuclear. El magnate señala en una entrevista a Reuters publicada este jueves que está "muy enfadado" con las pruebas balísticas de Corea del Norte y cree que la Administración de Obama debería haberse ocupado de este problema.

Tras el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a la reapertura de la central nuclear, y a la espera de las decisiones del Gobierno, en Garoña se espera con expectación la decisión de Nuclenor, que tendrá en última instancia la palabra sobre la reapertura o no de la central, fuera de funcionamiento desde 2012. En el pueblo la opinión está dividida, pero los 240 trabajadores que siguen desarrollando labores de mantenimiento en la planta, esperan que el resultado sea favorable.

José Luis Balbín presenta un debate sobre el uso de la energía nuclear con Ulises Ruiz (cirujano y miembro del Consejo General Vasco), Luis Magaña (ingeniero de minas y comisario de Energía), Alexander Tollman (geólogo y presidente del Grupo de Lucha Antiatómica de Austria), Juan Díez Nicolás (sociólogo y subsecretario de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente), Mario Gaviria (sociólogo) y José Juan Villa (químico y director de la central nuclear de Zorita).

El reactor número 4 saltó por los aires y el viento hizo el resto, expandiendo una nube tóxica por Ucrania, Rusia y Bielorrusia. En la sala de control del reactor número dos, uno de los que no explotó, un equipo de ingenieros sigue trabajando. Mantener operativa la central le cuesta cada año más de 30 millones de euros al estado ucraniano. En Chernóbil, ningún reactor genera ya energía atómica, pero hay que cuidar y conservar en buenas condiciones el material nuclear, sobre todo, las 200 toneladas de residuos muy radiactivos que siguen acumulados en el reactor número 4.

Este martes se cumplen tres décadas del desastre nuclear de Chernóbil que obligó a aislar un área de 30 kilómetros alrededor de la central y amenazó la vida de millones de personas. El reactor 4 explotó de madrugada, expulsando una nube radioactiva a media Europa. Aquel accidente fue 200 veces más letal que las bombas de Iroshima y Nagasaki, y el lugar se ha convertido en un desierto verde. Más de 135.000 personas tuvieron que ser evacuadas, y varias decenas murieron en el momento del accidente. Se calcula que la cifra de víctimas de la radiación oscilaría entre las 100.000 y las 200.000 personas. Hablamos con Raquel Montón, responsable de la campaña nuclear en Greenpeace.