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Las farmacias belgas han comenzado a ofrecer de forma gratuita pastillas de yodo a las personas que lo soliciten como parte de un nuevo plan de seguridad nuclear puesto en marcha por el Gobierno, que amplía la distribución de este mineral a todo el territorio del país como protección en caso de accidente nuclear.
Las pastillas estarán disponibles para toda la población, pero su ingesta está recomendada sólo para grupos de riesgo como niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, informa la agencia de noticias local "Belga". Estas píldoras actúan sobre la tiroides saturándola de este compuesto para evitar que absorban el yodo radiactivo que liberaría un escape nuclear y prevenir así el desarrollo de cáncer.

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El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Alvaro Nadal, ha anunciado este martes la decisión del Gobierno de no autorizar la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). El titular de Energía ha desgranado en rueda de prensa varias razones que han motivado esta decisión, aunque la principal es que se ha "usado como un símbolo para la confrontación política",

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reafirmado su intención de aumentar el armamento nuclear del país, ya que pretende volver a liderar la carrera nuclear. El magnate señala en una entrevista a Reuters publicada este jueves que está "muy enfadado" con las pruebas balísticas de Corea del Norte y cree que la Administración de Obama debería haberse ocupado de este problema.

Tras el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a la reapertura de la central nuclear, y a la espera de las decisiones del Gobierno, en Garoña se espera con expectación la decisión de Nuclenor, que tendrá en última instancia la palabra sobre la reapertura o no de la central, fuera de funcionamiento desde 2012. En el pueblo la opinión está dividida, pero los 240 trabajadores que siguen desarrollando labores de mantenimiento en la planta, esperan que el resultado sea favorable.

El reactor número 4 saltó por los aires y el viento hizo el resto, expandiendo una nube tóxica por Ucrania, Rusia y Bielorrusia. En la sala de control del reactor número dos, uno de los que no explotó, un equipo de ingenieros sigue trabajando. Mantener operativa la central le cuesta cada año más de 30 millones de euros al estado ucraniano. En Chernóbil, ningún reactor genera ya energía atómica, pero hay que cuidar y conservar en buenas condiciones el material nuclear, sobre todo, las 200 toneladas de residuos muy radiactivos que siguen acumulados en el reactor número 4.

Este martes se cumplen tres décadas del desastre nuclear de Chernóbil que obligó a aislar un área de 30 kilómetros alrededor de la central y amenazó la vida de millones de personas. El reactor 4 explotó de madrugada, expulsando una nube radioactiva a media Europa. Aquel accidente fue 200 veces más letal que las bombas de Iroshima y Nagasaki, y el lugar se ha convertido en un desierto verde. Más de 135.000 personas tuvieron que ser evacuadas, y varias decenas murieron en el momento del accidente. Se calcula que la cifra de víctimas de la radiación oscilaría entre las 100.000 y las 200.000 personas. Hablamos con Raquel Montón, responsable de la campaña nuclear en Greenpeace.

¿Qué ha hecho el Hombre para paliar la tragedia de Chernobyl, 30 años despuésLos esfuerzos se han centrado en cubrir el reactor número cuatro.

Tras la explosión, miles de obreros, los llamados "liquidadores", construyeron en pocas semanas una cúpula que frenó la expansión de las sustancias radiactivas, de la basura nuclear que permanecía dentro del reactor. Esa cúpula ya está vieja y obsoleta.

Por eso, desde hace cinco años se construye, a escasos 200 metros del reactor, otra enorme cúpula. Se llama “El Arco”, y todo en torno a esa obra es majestuoso: es más alto que la Estatua de la Libertad y más pesado que la Torre Eiffel; su coste ronda los 2.000 millones de euros y en su construcción trabajan 2.500 personas.

Se espera que a finales de noviembre esa cúpula se desplace por unos enormes raíles hidráulicos hasta cubrir por completo al reactor número 4. Y a partir de entonces, no habrá riesgo de fugas radiactivas durante al menos 100 años.