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En Washington, varios humoristas y músicos han pedido en un multitudinario acto que los políticos estadounidenses, "recuperen la cordura". Es su contestación al radicalismo, dicen, del Tea Party, la rama más conservadora de los Republicanos y que atrae, curiosamente, a muchas mujeres. (30/10/2010)

En Estados Unidos, los republicanos centran sus esfuerzos estos últimos días de campaña en convertir las elecciones legislativas en un referéndum sobre la figura de Obama. Los demócratas lo saben e intentan contrarrestar la ofensiva aunque son conscientes de que estos comicios que se celebran cada dos años suelen castigar a quien está en el Gobierno.

Faltan cinco días de elecciones legislativas en Estados Unidos y  el presidente Obama admite que la gente está frustrada. Lo ha hecho en uno de los programas de humor más vistos en Estados Unidos, el Daily Show. Se dirigía así al electorado joven, que le ayudó a llegar a la Casa Blanca hace dos años. El famoso humorista Jon Stewart bromeó calificando de tímidas las políticas del gobierno y dijo que los demócratas parecen suplicar ahora otra oportunidad. Muy serio, Obama defendió sus medidas y puso como ejemplo de valentía la reforma sanitaria y la financiera. Pero las cosas, dice, no se pueden cambiar de la noche a la mañana.

A menos de dos semanas de las elecciones legislativas en Estados Unidos, Barack Obama recorre el país de este a oeste en un intento de frenar el avance de los republicanos. El movimiento ultraconservador "Tea Party" también se ha unido a la caravana electoral, con Sarah Palin a la cabeza y el reto de acabar con la mayoría demócrata en el Congreso.

"Los fondos públicos no deben dirigirse a particulares o multinacionales. Deben invertirse en educación, energía, limpia, tecnología, infraestructuras para que empresas y trabajadores puedan cumplir su tarea". Así ha justificado el presidente de EEUU, Barack Obama, su apuesta por eliminar las actuales desgravaciones fiscales que benefician a las grandes fortunas estadounidenses. Los republicanos y algunos legisladores de su propio partido abogan por que se prolonguen esas deducciones creadas durante la Administración de George W. Bush -que expiran el próximo mes de diciembre-, pero Obama ha rechazado esa posibilidad. "Quieren que tomemos prestados 700.000 millones en los próximos diez años para dar un recorte de impuestos de cerca de 100.000 dólares a gente que ya es millonaria", indicó el presidente estadounidense.