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La Comisión Europea y varios países, entre otros Alemania y España, han vuelto a rechazar este martes una mayor flexibilización de las reglas presupuestarias del Pacto de Estabilidad, como reclaman Italia o Francia. Un ejemplo de esa flexibilización sugerida por Roma sería que ciertos gastos, determinadas inversiones como las efectuadas en I+D+i no computen como déficit. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble,  ha avisado de que "las reformas estructurales no son una excusa ni una alternativa a consolidación fiscal en marcha". En la línea alemana, el ministro de Economía español, Luis de Guindos, que en rueda de prensa posterior al Ecofin ha rechazado la necesidad de relajar el Pacto de Estabilidad porque a su juicio ya contiene suficiente flexibilidad. Además, según De Guindos, nadie ha pedido formalmente "cuestiones de flexibilidad de política fiscal".

En Bruselas, los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea han debatido sobre las reformas económicas y el esfuerzo de consolidación fiscal. Nadie ha planteado flexibilizar las medidas de consolidación fiscal, según De Guindos. Las discrepancias pueden surgir a la hora de concretar medidas que impulsen el crecimiento y la generación de empleo, tal y como piden Francia e Italia. 

Los países de la Unión Europea siguen divididos sobre si deben relajar sin condiciones la disciplina fiscal para dar mayor margen a los países que deben ejecutar reformas y ajustes a la hora de aplicar medidas en favor del crecimiento y el empleo. 

Este martes la Presidencia italiana presenta sus prioridades para los próximos meses. Entre ellas, una mayor flexibilidad en la aplicación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, aún sin cambio en las reglas de juego. Los máximos dirigentes de Francia e Italia han insistido en la necesidad de impulsar de crecimiento y generación de empleo. 

Se mantiene la fractura entre los países que piden a sus socios una mayor flexibilidad para continuar sus reformas, principalmente Italia y Francia, y los que consideran que no es necesario relajar más la disciplina fiscal, encabezados por Alemania.

El Ecofin también va a debatir la aportación de cada banco de la zona euro al fondo de resolución común, que se quiere dotar con 55.000 millones de euros. 

Los diez países de la UE que han aceptado imponer una tasa a ciertas transacciones financieras -entre los que están España, Francia, Alemania e Italia- han logrado un acuerdo político para aplicar de forma homogénea ese nuevo tributo, a más tardar, el 1 de enero de 2016. Fuera de ese grupo quedan 18 países, entre ellos, uno crucial: Reino Unido, sede del corazón financiero de la UE y la eurozona, a pesar de que no pertenece al euro. La cuantía de la tasa y cómo se aplicará a las operaciones afectadas aún no se ha precisado, al igual que si se aplicará en los países de emisión de los productos gravados -como quieren países como España- o en aquellos donde se realice la operación.

Once países de la UE -entre ellos España, Alemania, Francia e Italia- han alcanzado un "acuerdo político" para poner en marcha a partir de 2015 una tasa a las transacciones financieras. El gravámen se aplicará solo a las operaciones con acciones, según ha anunciado el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien ha señalado que aún no se ha fijado de cuánto será esa tasa y si se ampliará a otros productos financieros. La Comisión Europea propone gravar con un 0,1% las operaciones con acciones y con un 0,01% las de bonos y derivados.

Los 11 países de la zona euro que aplicarán una tasa sobre transacciones financieras -entre ellos, España, Alemania, Francia e Italia- han alcanzado este miércoles un "acuerdo político" para ponerla en marcha a partir de 2015, aunque inicialmente solo se gravarán las operaciones con acciones, según ha anunciado el ministro de Economía, Luis de Guindos, al término de la reunión informal de ministros de Economía y Finanzas de la UE que se ha celebrado en Atenas. Este ha sido el único resultado palpable de un encuentro en el que se ha debatido sobre la situación de la banca europea y los últimos avances sobre el mecanismo de resolución de bancos con problemas.

Los ministros de Economía de la Unión Europea abordan la situación de la Unión Bancaria después del acuerdo alcanzado con la Eurocámara sobre el sistema común de resolución bancaria y estudian la propuesta de la Comisión Europea (CE) para la reforma estructural del sector. Entres las nuevas reglas propuestas por Bruselas para acotar la actividad de los bancos considerados 'demasiado grandes para quebrar', alrededor de 30 en toda la UE, está la de prohibir a estas entidades la negociación por cuenta propia ('proprietary trading') por considerar que genera riesgos excesivos.

ANTONIO DELGADO (Enviado especial de RNE a Atenas).- Los ministros de Economía y Finanzas de la UE están reunidas en Atenas para desbloquear un nuevo tramo del rescate financiero, en este caso de 8.300 millones. El lunes, por mayoría exigua, el Parlamento griego aprobaba otro plan de recortes como condición para continuar con el rescate. Otra cuestión que se discute en Atenas es si el Banco Central Europeo tomará medidas sobre la inflación.

Los negociadores del Parlamento Europeo y de los Gobiernos de la UE han alcanzado en la madrugada del jueves -tras una maratoniana reunión de 17 horas, la más larga de la historia en las negociaciones entre Estados y Eurocámara-, un compromiso provisional sobre el mecanismo común de reestructuración y liquidación de bancos con problemas y el nuevo fondo europeo para financiar las quiebras-, aunque aún está siendo analizado por los países y los grupos políticos parlamentarios por lo que fuentes próximas a la negociación piden ser "prudentes".

Los ministros de Economía y Finanzas de la UE se muestran optimistas ante la posibilidad de que puedan llegar a un acuerdo con el Parlamento Europeo sobre el futuro mecanismo de resolución para bancos con problemas. Antes de su reunión en Bruselas, todos se han mostrado convencidos de que se podrá cerrar ese sistema antes de mayo -cuando termina la actual legislatura de la Eurocámara- ,y eso a pesar de que la postura común adoptada por los Veintiocho está muy alejada de las peticiones del Parlamento y Alemania se muestra inflexible para hacer los cambios necesarios para el acercamiento.