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Un primer efecto de la devaluación del yuan es que potenciará la exportación de productos chinos porque con una moneda más débil resultan más baratos. Al mismo tiempo, los chinos comprarán menos productos de fuera porque les saldrán más caros, incluidas materias primas. Esto afecta a empresas españolas como ArcelorMitttal o Acerinox y a marcas de consumo como Inditex, que cuenta con muchas tiendas en China.

China ha devaluado su divisa, el yuan o renminbi, en un 1,86% frente al dólar, después de que hayan empeorado parte de sus resultados económicos. Pekín asegura que la decisión persigue liberalizar el mercado, pero muchos analistas creen que es el comienzo de un proceso de depreciación del tipo de cambio de la moneda que busca reactivar las exportaciones del gigante asiático y que puede perjudicar a la economía global, necesitada de un fuerte consumo interno chino. El pasado sábado se publicaron los datos de comercio exterior en julio, cuando las exportaciones chinas retrocedieron un 8,3% respecto a un año antes y las importaciones bajaron un 8,1% interanual.

La desaceleración de la economía china está provocando es que haya menos demanda de metales industriales. China consume entre el 30% y el 40% del hierro, el aluminio y el cobre que se produce en el mundo. Y más del 10% del petróleo. El agotamiento del gigante asiático, unido a la fortaleza del dólar, sólo podría ser contrarrestado por una aceleración de la economía mundial, algo que descartan los analistas. Oro, petróleo, café, azúcar, soja, cobre, níquel, paladio, platino... todas las materias primas cotizan a la baja. El uranio y el aceite de oliva son prácticamente las únicas excepciones que confirman la regla.