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Un juzgado mercantil de Madrid ha condenado a tres administradores de Afinsa a pagar los 1.820 millones de euros de agujero creado en esa entidad por las irregularidades producidas en la gestión de esa sociedad, por "la incorrecta contabilización de las cantidades entregadas por los clientes en virtud de los contratos filatélicos" y por "la sobrevaloración de los sellos". Así, al expresidente Juan Antonio Cano Cuevas y los consejeros Carlos de Figueiredo Escribá y Vicente Martín Peña deberán abonar "mancomunadamente" (un tercio cada uno) ese déficit patrimonial, la cantidad adeudada a acreedores, clientes o trabajadores que no ha podido cubrirse con lo obtenido en el proceso de liquidación de la sociedad.

El juez Andreu quiere saber si el Banco de España, como supervisor de nuestro mapa bancario, conocía lo que pasaba con el uso de las tarjetas. Por eso le ha remitido toda la documentación. El Gobierno de Madrid ha destituido a Pablo Abejas, hasta hoy director general de economia. Se gastó 250.000 euros. También ha dimitido la presidenta de la Fundación Caja Madrid, Carmen Cafranga, en su caso la factura es de 175.000. El dinero que gastaban consejeros y directivos no pasaba ningún control. A la cabeza de los que más se lucraron, Ildefonso Sánchez Barcoj, mano derecha del ex presidente Miguel Blesa, y que gastó cerca de medio millón, cantidad similar a la del exvicepresidente de caja madrid, José Antonio Moral Santin o Ricardo Morado, exdirector de organizacion. El propio Blesa, facturó en 8 años  unos 440.000 euros. Y exdirectores generales como Mariano Pérez o Matías Amat rondaron esa cantidad. Los cargos se colaban en el sistema como cifras que procedían de errores informaticos, y así, pasaban desapercibidos. La asociación de usuarios ADICAE ha pedido la imputación de todo el consejo de la caja. CC.OO. y UGT han abierto investigaciones para aclarar lo sucedido

El juzgado mercantil número 10 de Barcelona ha calificado como culpable el concurso de Spanair y ha condenado a su expresidente Ferran Soriano y a los miembros del consejo de administración a pagar solidariamente 10,8 millones de euros. El concurso culpable implica dolo o culpa grave de los representantes de la compañía que no solo originan el estado de insolvencia, sino que lo agravan. En este caso, la calificación se debe al retraso producido en la presentación de la solicitud de concurso voluntario de la sociedad.