arriba Ir arriba

El estreno de Donald Trump en una cumbre del G7 ha confirmado las fricciones que existen entre la nueva Administración estadounidense y sus principales socios internacionales: pese a los intentos del resto de líderes, Estados Unidos ha impedido que se cierre un texto de consenso sobre el cambio climático en la reunión que se celebra en la ciudad italiana de Taormina, con el argumento de que está revisando su postura sobre los Acuerdos de París y no tomará una decisión hasta dentro de unas semanas.

Los siete países del sur de Europa reunidos este lunes en una cumbre en Madrid -España, Francia, Italia, Portugal, Grecia, Malta y Chipre- han reiterado la necesidad de mantener la unidad de los 27 y de preservar los intereses de la UE en la negociación con el Reino Unido para su salida de la Unión, así como el apoyo al negociador designado por el Consejo Europeo, Michel Barnier. Además, los siete líderes han considerado "comprensible" el ataque llevado a cabo el pasado día 7 por EE.UU. contra la base aérea siria de Shayrat.

El presidente del gobierno se reúne en el Palacio de El Pardo con los líderes de Francia, Italia, Grecia, Portugal, Malta y Chipre para analizar principalmente, las consecuencias del Brexit y el futuro de la Unión Europa. El objetivo de la cumbre es lanzar un mensaje de unidad y compromiso con el proyecto europeo. Está previsto que al finalizar el encuentro los 7 adopten una declaración que más allá del Brexit haga referencia a la inmigración, la lucha contra el terrorismo y la política de Seguridad y Defensa.

Por primera vez, la Europa comunitaria que durante seis décadas ha ido creciendo, pierde a uno de sus miembros: Gran Bretaña. Una salida que obliga a cambiar el paso y que abre muchos interrogantes. La nueva UE de los 27, deberá encontrar respuestas para la nueva situación y para las grandes crisis aún sin resolver, como la de los refugiados, la bancarrota de países como Grecia, o el avance del ultranacionalismo y los euroescépticos.

La reunión de los ministros de Finanzas del G20 ha concluido sin un consenso sobre las relaciones comerciales, pero con importantes cambios impulsados por el rechazo de la administración estadounidense a valores tradicionales del grupo, como la retirada de la condena global del proteccionismo o incluir la idea del "comercio justo" y no sólo el "libre comercio".

El presidente francés, François Hollande, ha invitado al presidente del Gobierno español a participar en marzo en una reunión con Alemania e Italia para construir entre los cuatro países un frente común europeo. En la cumbre hispano-francesa celebrada este lunes en Málaga, ambos países, con los respectivos gobiernos casi al completo, han escenificado su apuesta firme por el proyecto de la Unión Europea.

Rajoy y Hollande han mantenido una reunión en la que han abordado a los principales retos a los que se enfrenta la Unión Europea. Ambos han firmado varios acuerdos en materia de lucha contra el terrorismo y contra el tráfico de drogas, además de inversiones en infraestructuras. 

El presidente francés ha invitado a Rajoy a participar en una cumbre a cuatro que se celebrará en Versalles el próximo 6 de marzo y a la que asistirán también la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.

La Cancillería alemana como el centro de guardia en tiempos de muchas incógnitas. Ángela Merkel como anfitriona de los cinco países con más peso de la Unión Europea, los seis más fuertes en la Otan. Y sobre la mesa, la lucha contra el Estado Islámico, sobre la que Barack Obama ya dijo anoche no espera grandes cambios. Theresa May y Mariano Rajoy pusieron énfasis en el debate sobre refugiados e inmigrantes.

Las llamadas a la paz y al diálogo han resonado en la Asamblea General anual de la ONU celebrada esta semana en Nueva York. La mayoría se han centrado en la crisis bélica de Oriente Medio, especialmente la guerra de Siria, un conflicto que ha comprometido la convivencia internacional como ningún otro desde las grandes confrontaciones mundiales del siglo XX. Tanto por la tensión entre intervinientes como por la oceánica crisis de los refugiados que huyen del desastre.

La última tregua, avalada por todas las potencias en juego, Rusia, Estados Unidos, la oposición y el ejército de Asad, fue la oportunidad más respaldada desde el principio de las hostilidades para empezar a tejer la paz. Sin embargo, el alto el fuego ha quedado en un cese fallido, interrumpido por bombardeos en sus últimos días y coronado por el ataque aéreo a un convoy de ayuda humanitaria con suministros para 78.000 personas, que dejó al menos 21 muertos.

Este incidente ha desatado un intercambio de acusaciones sin responsabilidades claras que, sumado a nuevos bombardeos sobre la población civil en Alepo, ha ensombrecido el horizonte sirio y enmarañado la arena diplomática. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el ataque de "repugnante, salvaje y aparentemente deliberado". Más fotos de niños ensangrentados para un horror cotidiano que los buenos propósitos en Nueva York no alivian.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha urgido este martes a elegir un "mejor modelo de cooperación" e integración entre los países frente a un "mundo profundamente dividido", en el inicio de su último discurso ante la Asamblea General anual de la ONU. "Debemos ir hacia delante, no hacia atrás", ha dicho Obama.

En un contexto internacional muy marcado por las guerras en Oriente Medio, sobre todo la de Siria y el fracaso de la última tregua, así como la crisis de los refugiados consecuente, Obama ha hecho un llamamiento a la solidaridad. "Muchos países podrían hacer más para ayudar a los refugiados, particularmente los más ricos", ha dicho. El mandatario estadounidense ha apuntado que el mundo "será más seguro" si los refugiados reciben ayuda y ha anotado que algunos países están haciendo lo correcto, pero otros no.

Obama ha afirmado que, ante los desafíos actuales, entre los que mencionó la no proliferación nuclear, el combate a enfermedades como el zika o la crisis de los refugiados, todos los países tienen que "hacer más". El rechazo de "cualquier forma de fundamentalismo y racismo", y la defensa de la "democracia real" frente a los modelos autoritarios guiados por "hombres fuertes", han sido otros de los argumentos que el inquilino saliente de la Casa Blanca ha subrayado ante la Asamblea de la ONU.

Una de ellas la de los llamados países BRIC o emergentes, que buscan ganar peso en la economía mundial. Lejos de las cámaras se negocia un acuerdo de paz para Siria. Todos están de acuerdo en que hay que acabar con el Estado Islámico. Otro tema de conversación ha sido el Brexit, principal eje del encuentro entre la nueva primera ministra británica y Obama, que están dispuestos a mantener sus estrechos lazos económicos y comerciales. Theresa May ha insistido en que el Brexit es definitivo y que no se repetirá el reféréndum.

El comisario europeo Pierre Moscovici calcula que el impacto del ‘Brexit’ en la Unión sería de entre 0,3 y 0,6 puntos del PIB, que se podría evitar, asegura, si se adoptan reformas estructurales y de impulso de la inversión. Al ‘Brexit’ se suman otros factores de inestabilidad: el auge del proteccionismo, los flujos de refugiados y el terrorismo.

El PSOE espera la llamada de Rajoy. Aunque su postura oficial la fijarán dentro de 10 días en el comité federal reiteran que no tendrá ni sus votos ni su abstención. El líder socialista en Valencia, Ximo Puig, asegura que hay votos de derecha, centroderecha suficientes para que se articule una mayoría, eso es lo que hay y lo que tiene que intentar Rajoy, que es el responsble. Esa otra mayoría pasa por Ciudadanos y PNV. Hoy desde el partido naranja dicen que los nacionalistas vascos y ellos son como agua y aceite, e insisten en una mesa a tres que PP y PSOE ya han rechazado. Desde el PP siguen diciendo que lo mejor sería un gobierno con PSOE, y al menos, en que se abstengan para no bloquear un gobierno que debe presidir Mariano Rajoy.