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Tras dos jornadas de subidas, miércoles y jueves, las bolsas europeas han cerrado la semana con un serio correctivo. El principal indicador de la Bolsa española, el Ibex-35, ha sido uno de los peor parados en el Viejo Continente, con un desplome del 4,44%, con lo que ha perdido los 8.000 puntos (7.910,20). La cuarta mayor caída del año ha dejado al principal indicador del parqué español en niveles de marzo de 2009, los mismos a los que llegó este pasado martes. La Bolsa española ha cerrado su segunda peor semana del año en la que ha caído el 6,54%, en tanto que las pérdidas acumuladas desde enero crecen al 19,77%. En el parqué madrileño todos los valores cerraron en negativo. Además, la prima de riesgo de España ha repuntado con fuerza hasta los 340 puntos básicos (desde los 317 de la apertura). El resto de mercados europeos han acabado la última sesión de la semana con grandes caídas. La peor, la de la Bolsa de Milán, que se ha derrumbado un 4,93%. Pérdidas muy importantes han sufrido el resto de índices: Fráncfort ha cerrado con un descenso del 4,04%; París, un 3,6% abajo; Londres, un 2,35%; y Lisboa, un 2,5%. Atenas, sin embargo, ha subido un 0,47%.

El eurocomisario de Energía, el alemán Günther Oettinger, ha propuesto una cesión temporal de soberanía presupuestaria por parte de Grecia y enviar a Atenas a funcionarios de la Unión Europea para acelerar las reformas.

"Podrían trabajar sin hacer caso a las resistencias y acabar con los derroches. Quien reclama solidaridad de los demás estados debe estar dispuesto a ceder parte de sus responsabilidades por un tiempo", ha declarado Oettinger al rotativo germano Bild. Los planes de recorte griegos han sido muy contestados en la calle por sindicatos y colectivos sociales, que han protagonizado varias huelgas.

Las declaraciones se producen cuando este viernes termina el plazo para que los acreedores privados, bancos, aseguradoras y planes de pensiones, canjeen sus bonos de deuda griega por otros a más largo plazo.

La medida, exigida por la canciller alemana, Ángela Merkel, para dar el visto bueno al segundo rescate a Grecia, quiere conseguir en torno a 50.000 millones de euros que sumados a los 109.000 millones de la UE y el FMI forman el montante global de la nueva ayuda a Atenas.

El gobierno de Papandreu ya dijo hace dos semanas que solo aceptará este canje voluntario si participan en él al menos el 90% de los acreedores.