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Hace más de 10 años, el 15 de septiembre de 2008, quebró Lehman Brothers. La caída del cuarto banco de inversión de Estados Unidos tuvo origen en la sobrevaloración de créditos inmobiliarios, las llamadas hipotecas subprime, y desencadenó la mayor crisis financiera global de los últimos años. El corresponsal de RNE en Washington, Magín Revillo, relata cómo se desarrollaron las primeras horas de ese día que desató el pánico entre los inversores.

Hace diez años, las imágenes de los empleados de Lehman Brothers saliendo de la sede del cuarto banco de inversión de Estados Unidos con cajas de cartón en las que llevaban sus pertenencias dieron la vuelta al mundo. La mayor quiebra de la historia estadounidense -un agujero de más de 600.000 millones de dólares- dejó en la calle a 25.000 empleados y se convirtió en un símbolo, en el de la recesión más profunda que había vivido el mundo desde 1929, que solo aguantaron las economías emergentes (que recibieron los capitales que huyeron de EE.UU. y Europa) y de la que muchos aún hoy no se han recuperado.

La presidenta de la comisión de investigación del Congreso sobre la crisis financiera, la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas, se ha mostrado satisfecha con el trabajo realizado en una entrevista en Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso.

Ha afirmado que las comparecencias han permitido saber qué pasó durante la crisis y poner de manifiesto que los consejos de administración de las cajas de ahorro estaban formados por personas sin preparación. Una falta de ética que en su opinión debería tener su castigo en el Código Penal.

"La falta de ética de mucha gente en todos los ámbitos, en la política, en las entidades financieras, en algún órgano supervisor, yo creo que tiene que tener su figura en el Código Penal", ha subrayado.

  • Los 288.700 millones de los tres rescates que ha recibido suponen el mayor rescate económico de la historia
  • El tamaño de su economía se ha reducido un cuarto y su deuda pública aún equivale al 180% de su PIB
  • Deberá rendir cuentas a la UE y el FMI cada tres meses, en lugar de la revisión semestral de otros países rescatados