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El director de la CIA, Mike Pompeo, viajó en secreto a principios de abril a Corea del Norte y allí se reunió con Kim Jong-un, con quien el presidente Donald Trump tiene previsto encontrarse en las próximas semanas, según varios medios de comunicación, que citan como fuentes a funcionarios del gobierno de EE.UU.

Se trata de la visita de más alto nivel entre los dos países hasta la fecha.

El objetivo del viaje era acercar posturas sobre las condiciones del encuentro entre Kim y Trump y saber si Kim tiene verdadera voluntad de negocia sobre el programa de armas nucleares de Pyongyang, de acuerdo con las fuentes citadas por el diario The Washington Post, la cadena CNN, Reuters y la BBC.

Pompeo dirige aún la CIA pero Trump le ha nominado para sustituir a Rex Tillerson al frente del Departamento de Estado.

Además de la cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte, ambas Coreas preparan la suya, que tendrá lugar el próximo 27 de abril entre Kim Jong un y el presidente surcoreano Moon Kae-in. Según fuentes oficiales surcoreanas, la cumbre podría dar el paso histórico de acabar con el estado de guerra entre ambos países y alcanzar un acuerdo de paz.

El cambio de postura del régimen norcoreano se debe, según Japón, a las duras sanciones económicas que seguirán vigentes hasta que Corea del Norte no tome pasos verificables hacia la desnuclearización. Otros factores decisivos han sido la presión de China, socio histórico de Corea del Norte, y una diplomacia estratégica sobre todo de Corea del Sur con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno, con encuentros y reuniones decisivas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó el jueves la petición del líder norcoreano de celebrar una reunión con él. En ella, que se producirá antes de mayo, abordarán la desnuclearización de Corea del Norte y tratarán de rebajar la tensión entre los dos países. Un encuentro que ha sido celebrado por la comunidad internacional y, de producirse, se convertirá en una reunión histórica, pues nunca antes se han reunido el presidente de EE.UU. y el de Corea del Norte. Kim Jong-un ha afirmado que está dispuesto a desnuclearizar su país y no llevar a cabo ningún ensayo balístico, mientras que Trump considera que las sanciones económicas -que no cesarán hasta que se produzca el desarmamento-, han motivado el encuentro.