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Se cumplen 60 años de la gran riada de Valencia, una catástrofe que costó la vida a 81 personas y que es recordada en valenciano como la "riuà".

La madrugada del 14 de octubre de 1957 apenas llovía en Valencia. Pero durante horas si lo había hecho, de forma torrencial, en la cuenca alta y media del Turia. Dos riadas causaron 81 víctimas mortales y más de 3.000 millones, de las antiguas pesetas, en pérdidas. Las comunicaciones entonces eran muy deficientes: fueron los alcaldes de los pueblos río arriba quienes avisaron de que el Turia llegaba muy crecido a la ciudad. Los serenos llamaban a los portales. Pero no hubo tiempo de reacción.

3.700 metros cúbicos por segundo arrasaron gran parte de la ciudad. En algunos puentes el agua rebasó la calzada. Murió mucha gente que vivía en plantas bajas. Muchos otros se subieron a los tejados.

Hubo que retirar más de un millón de metros cúbicos de barro para limpiar las calles. Colaboraron cientos de voluntarios y miles de soldados que trabajaron durante un mes.
 

Varios cientos de personas de asociaciones de afectados con enfermedades mentales se han concentrado en el centro de Madrid para exigir protocolos que permitan acabar con las contenciones mecánicas indiscriminadas. Esa es una de las reivindicaciones de las cuatro entidades que han convocado esta concentración por una salud mental "digna y plena" (Tú decides, El Timón, La Barandilla y el hospital de Día Lajman), que se produce dos jornadas antes de que se celebre del Día Mundial de la Salud Mental.

La sonda Voyager 1 de la NASA partía hacia un viaje a lo desconocido el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos). Ni los pronósticos más optimistas esperaban que, a día de hoy, aún continúe adelante. Esta nave y su gemela, la Voyager 2, lanzadas para explorar los planetas gigantes Júpiter y Saturno, se han convertido en los ingenios humanos que han conseguido llegar más lejos.

En 2012, la Voyager 1 abandonó la heliosfera, una especie de "burbuja" que envuelve el Sistema Solar, y cruzó al espacio interestelar. Se espera que la Voyager 2 rebase esa frontera dentro de pocos años. Ambas se mantienen en buen estado y envían datos a la Tierra prácticamente cada día.