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Libia, un país roto, en una espiral continua de violencia desde la revuelta que desembocó en la muerte en 2011 de Muammar El Gadaffi. La Unión Europea quiere implicarse al máximo en que Libia vuelva a una cierta normalidad. El objetivo es lograr el alto el fuego definitivo y que se cumpla realmente el embargo de armas acordado que ahora es papel mojado. La idea es revivir la Operación Sofía en el Mediterráneo, que nació para combatir a las mafias de migrantes. Ahora para vigilar ese tráfico de armamento. Nos preguntamos cuales son los motivos de que los europeos nos impliquemos más que nunca en la resolución del problema libio y si las gestiones pueden fructificar. Le trasladamos las cuestiones a Lourdes Vidal. Es directora de Mundo Árabe y Mediterráneo en el Instituto Europeo del Mediterráneo con sede en Barcelona.

Cada vez se habla menos de los campos de refugiados en Grecia. Lesbos se dio a conocer por la tragedia humanitaria de los refugiados que empezaron a llegar en masa, pero el tiempo es cómplice del olvido y los refugiados que sobreviven en condiciones infrahumanas, hacinados y sufriendo una violencia extrema, ya no son noticia para nadie. Mientras, familias enteras siguen llegando, y casi nadie logra seguir su camino fuera de los campos, que se han convertido en una cárcel sin rejas.

El mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia, ha aceptado este sábado el alto el fuego propuesto por Turquía y Rusia en un intento por recuperar las negociaciones de paz tras diez meses de intensos combates con el gobierno sostenido por Naciones Unidas en Trípoli (GNA). En un comunicado, el portavoz del llamado Ejército Nacional Libio (LNA), el coronel Ahmed al Mismari, ha confirmado que las tropas pusieron fin a sus operaciones en la capital, la ciudad de Sirte y el resto de frentes a medianoche, y ha sugerido que cualquier hostilidad después de esa hora sería responsabilidad de las milicias vinculadas al GNA y su aliado, la ciudad-estado de Misrata.

Ataque de Irán a bases de EE.UU. en Irak

Análisis de Amirah Fernández sobre ataques Irán

Haizam Amirah Fernández, investigador del Real Instituto Elcano especializado en Mundo Árabe e islámico, cree que la situación tras los ataques iraníes sobre bases de EE.UU. en Irak es "delicada" y pone al mundo entero "al bordel del precipicio" por una guerra regional en una zona muy sensible. 

"En función del cálculo que hagan en Washington habrá respuesta o no", ha añadido. La clave es saber si ha habido muertos entre las tropas estadounidenses, en cuyo caso la respuesta de Donald Trump podría ser dura.

En cualquier caso, ha advertido en una entrevista en el Canal 24 Horas de TVE, este intercambio "puede llevar a una escalada y a errores de cálculo (...) que se pueden pagar muy caros".

Amirah especula que los motivos del asesinato del general iraní Qasem Soleimani pudieron ser "cálculos electorales, personales y de un sector de la administración" de Trump, que quiere someter a Irán a la "máxima presión", en alianza con otros países de la zona como Israel.

"A Trump se le presentaron una serie de posibilidades de respuesta por la muerte de un contratista estadounidense y optó por la más tajante, otros dirían que incediaria", ha explicado.

Tras el ataque de Irán hay dos alternativas: ambos contendientes deciden un "momento de calma y que consideren ambos que la cosa debe quedar tranquila por un tiempo"; o que EE.UU. responda y utiliza a los países vecinos para lanzar ataques contra Irán, a los que Teherán respondería. "Estaríamos entonces ante una guerra regional que no tiene nada bueno que aportar".

El investigador del RIE cree que la Unión Europea "no tiene capacidad para presionar a unos y a otros para que rebajen la tensión".

El ataque con misiles lanzado este miércoles por Irán contra dos bases de Estados Unidos en Irak, como venganza por el asesinato del general Qasem Soleimani, ha provocado una sacudida internacional y temor por una posible guerra regional que ponga en peligro el suministro de petróleo.

"Es importante parar el ciclo de violencia para que una nueva acción no nos lleve a otra", ha pedido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El Alto Representante para la Política Exterior, el español José Borrell, ha calificado los recientes acontecimientos como "preocupantes". "La actual situación pone en riesgo los esfuerzos de los últimos años y también tiene implicaciones para el importante trabajo de la coalición contra el Estado Islámico". Borrell convocará a los ministros de Exteriores a un consejo especial para activar los canales diplomáticos.

Desde Israel ha llegado de momento el apoyo más claro a Estados Unidos. Su primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha asegurado que respalda "completamente" a Washington y ha felicitado a Donald Trump por haber eliminado a Soleimani.

Irán ha cumplido su amenaza de vengarse por el asesinato, a manos de Estados Unidos, del general Qasem Soleimani. Más de una veintenade misiles balísticos iraníes han impactado durante la madrugada de este miércoles contra dos bases militares en Irak en las que están destacados soldados estadounidenses.

Se trata de las bases de Ain al Asad, situada en la zona de Al Bagdadi, al oeste de la capital de la provincia de Ramadi, y de Erbil, capital de la Región Autónoma del Kurdistán. Según el gobierno iraquí, en total han caído 22 misiles, cinco en Erbil y 17 en Al Asad, dos de los cuales no han estallado. Las bases estaban en máxima alerta desde el viernes, cuando Soleimani murió en un bombardeo norteamericano.

La Guardia Revolucionaria iraní ha asegurado que 80 "terroristas americanos" han muerto en los ataques, que habían destruido igualmente helicópteros y equipo militar.

El portavoz del Pentágono, Jonathan Hoffman, ha asegurado que aún se estaban evaluando daños.

Por el contrario, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha afirmado en Twitter que "todo está bien" y ha anunciado una comparecencia durante la mañana del miércoles.

  • Apoyarán al Gobierno de Unidad Nacional (GNA) de Fayez al Sarraj, reconocido por Naciones Unidas 
  • Es la primera vez que Turquía envía soldados a combatir en un país no limítrofe desde la invasión de Chipre en 1974

Los conflictos armados en el mundo han dejado en la última década más de 45 violaciones a los derechos de los menores al día, según Unicef. Estas cifras suponen más de 170.000 ataques a los derechos humanos de los niños como la denegación de acceso humanitario, secuestros, asesinatos o violencia sexual. Países como Yemen, Siria, Afganistán o Sudán del Sur son escenario de crisis humanitarias cada vez mayores provocadas por guerras cada vez más largas. En 2018, más de 12.000 niños fueron asesinados o quedaron mutilados y, según Unicef, 2019 podría ser uno de los peores años de la historia para la infancia. 

El papa Francisco ha impartido su tradicional bendición Urbi et Orbi y ha vuelto a acordarse de los que peor los pasan, como los refugiados: "Es la injusticia la que les obliga a atravesar desiertos y mares transformados en cementerios o sufrir abusos y esclvaitudes en campos de detención", ha dicho el papa, que también ha recordado todas las zonas del planeta que están sufriendo conflictos como muchos países de África, Siria, Irak, Venezuela o Ucrania.