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El sargento Robert Bales, de 38 años, casado y padre de dos hijos de tres y cuatro años, es el presunto asesino de 16 civiles afganos, nueve de ellos niños, en un fatal suceso ocurrido el pasado 11 de marzo, que ha puesto en jaque la misión de la OTAN en Afganistán y ha desatado la ira de los talibanes. El soldado ya ha llegado a la base militar Fuerte Leavenworth en Kansas donde estará en régimen de aislamiento.

La Casa Blanca insiste en que cumplirá su calendario de retirada, en 2014. Mientras, ya viaja rumbo a una prisión militar de Estados Unidos, el sargento acusado de matar a 16 civiles en Kandahar.

Es casi imposible saber qué le pasa a un soldado por la cabeza cuando tortura, como consta que hicieron los marines en Irak, o cuando mata a civiles, como hizo un sargento en Afganistán. El Pentágono todavía investiga un vídeo de soldados orinando sobre cadáveres, y el caso de Calvin Gibss, condenado a cadena perpetua por montar comandos de la muerte. Todos estos casos se estudian en el Departamento de Salud del ejército de EE.UU. Las consecuencias están en las estadísticas: la tasa de suicidios en el ejército ha subido un 80% desde 2004.

El gobierno de Estados Unidos insiste en que la matanza de Kandahar ha sido un caso aislado. Pero la base militar de donde procedía el sargento detenido tiene un historial de asesinatos y suicidios, que empieza a cuestionar la versión oficial.

Los talibanes han atacado este martes a la delegación afgana que investigaba sobre el terreno la matanza de 16 civiles por un sargento estadounidense. En el ataque ha muerto un soldado y un policía está herido. Cientos de estudiantes han protestado, además, contra la presencia militar estadounidense.

IÑIGO PICABEA (Corresponsal de RNE en Londres).- El primer ministro británico, David Cameron, visita EE.UU. Allí hablará con el presidente, Barack Obama, sobre planes iniciales para que las tropas internacionales en Afganistán dejen las acciones de combate a mediados del año que viene, y se centren en la formación del ejército local. Un sondeo de la cadena ITV indica que un 55% de los británicos apuesta por una salida inmediata de tropas. Además, ha crecido en un 10% el número de los que piensa que la guerra es imposible de ganar.