Parece que duerme plácidamente en el sofá de casa pero está en una tienda de Ikea. Para entrar en el apetitoso mercado de cientos de millones de clientes que supone China a las grandes superficies multinacionales no les queda otra que adaptarse a sus costumbres. "Estamos a gusto, no es como en otras tiendas que no nos dejan ni tocar los muebles", dice un cliente.