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Después de tres meses luchando contra la epidemia del coronavirus COVID-19 en China, Wuhan comenzó a operar con normalidad el pasado 8 de abril, aunque teniendo en cuenta medidas preventivas para evitar nuevos contagios. En la ciudad se han registrado un centenar de nuevos positivos, en su mayoría ciudadanos chinos que viajaron al exterior. Por ello, el Gobierno ha decretado el uso obligatorio de mascarillas y atiende a medidas de prevención para evitar que haya rebrotes en el país. 

A punto de terminar el año, el 31 de diciembre, el Gobierno chino anuncia que se ha detectado una "neumonía de causas desconocidas" en las zonas cercanas al mercado de Wuhan, por lo que decretan su cierre.

La OMS reconoce que la epidemia es preocupante y a finales de enero Wuhan se convierte en una ciudad sellada con transportes suspendidos, 800 contagios y 25 víctimas, un confinamiento que afectó en el país asiático a casi 60 millones de personas y se tras confirmarse la trasmisión entre humanos.

El virus se extiende al resto del mundo y llega a Europa. Primero a Francia, con un ciudadano que había regresado de Wuhan, poco después a Alemania, donde se detecta el primer caso de alguien que no había estado en China y la epidemia salta a Reino Unido e Italia, uno de los países más azotados por el virus.

La OMS eleva al nivel máximo la pademia y el 11 de marzo Italia decreta el confinamiento de todo el paísEspaña sigue ese mismo camino y cierra centros educativos y declara el estado de alarma hasta la situación actual donde se ha aprobado una prórroga.

[Coronavirus: última hora en directo]

El cierre de Hubei, de un tamaño similar a Italia, fue total. Según el gobierno chino, explica Zigor Aldama, corresponsal en el país, esto permitió impermeabilizar al resto de la población: “En Shanghai hemos tenido pocos muertos y pocos casos, teniendo en cuenta que estamos a pocos kilómetros de Hubei”.

Asegura que el control a través de aplicaciones móviles ha funcionado, pero que Europa tiene las leyes de privacidad más estrictas del mundo. En China nadie cuestiona las pulseras de geolocalización, explica, pero en Europa es un debate que se tiene que dar, de forma excepcional, porque en China y Corea del Sur han funcionado para prevenir la propagación de la epidemia.

Las calles de la ciudad china de Wuhan impresionaron al mundo entero por la ausencia de vida en enero cuando estalló el brote de coronavirusUn fotógrafo chino ha salido a la calle cada día desde el 23 de enero para retratar el silencio de la ciudad: desde el desabastecimiento de los primeros días hasta cómo se le ponían vallas a la vida. Hoy Wuhan ya ha retomado la vida poco a poco, pero todavía queda mucho por volver a la normalidad completamente. [Coronavirus: última hora en directo]

El director general de la OMS, Tedros Adhanom, comenzó su intervención recopilando cada una de las decisiones que ha tomado la Organización Mundial de la Salud, pero ante las preguntas de los periodistas acabó pidiendo a los políticos que "pongan en cuarentena la politización del COVID-19", en especial al presidente estadounidense Donald Trump, a quien le dice que se tome en serio la pandemia o "tendremos muchas más bolsas de cadáveres".

Wuhan vuelve a la libertad y los ciudadanos lo celebran desplazándose a otros lugares casi tres meses después. La ciudad sigue siendo el kilómetro 0 de la pandemia y eso se traduce en dos realidades. Por un lado, su población sigue siendo muy cautelosa, y por otro, el resto del país aplica medidas de control a todos los que lleguen de la localidad. Informa Mavi Doñate desde China

En Wuhan, epicentro de esta pandemia del coronavirus, están a punto de salir del confinamiento que han vivido durante tres meses. Algunas personas le han contado a la enviada de RTVE, Mavi Doñate, que viven estos momentos con esperanza aunque con precaución porque temen una segunda ola de contagios por los que vienen de fuera y también por los asintomáticos. Por este motivo todavía hay muchos barrios cerrados, calles valladas, permisos especiales para poder salir de casa dos horas y alta tecnología para controlar a la población o reconocimiento facial con temperatura corporal. No obstante también hay barrios que se abren con negocios que vuelven a funcionar.

En plena cuenta atrás para salir del confinamiento, el próximo 8 de abril, Wuhan no baja la guardia ante una posible segunda ola de contagios con más de 800 casos importados por todo el país y 1.000 positivos asintomáticos desde que China los ha empezado a contar este mes. Un equipo de TVE se ha adentrado en el barrio más antiguo de la ciudad en la que se originó el brote del coronavirus. Allí, tras 46 días sin registrar nuevos contagios, las vallas siguen ocultando algunas calles para evitar, dicen, que la gente de fuera entre y se puedan producir nuevos contagios. Además, el Gobierno ha implantado una llave tecnológica para moverse que consiste en un código QR que se escanea con el móvil.