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Nueve meses después del tsunami. El Gobierno ha anunciado que los reactores han entrado en parada fría, lo que supone que el mayor peligro ha pasado. Ahora podrían volver a sus casas algunos de los 80.000 evacuados de la zona.

El primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda notificará a las 10.00 de la mañana hora peninsular que se han alcanzado las condiciones de "parada fría" en los reactores 1 a 3 de Fukushima, lo que significa que las temperaturas de esas unidades están estabilizadas por debajo de los 100 grados centígrados y que sus filtraciones radiactivas han remitido de forma sustancial.

Una vez que estos reactores entren en condiciones de "parada fría", se dará por cerrada la segunda fase de la hoja de ruta para solventar la crisis. Ahora el Ejecutivo nipón revisará la designación de las zonas de exclusión establecidas tras el accidente. De hecho, el ministro encargado de gestionar la crisis nuclear visitará este fin de semana la zona afectada para estudiar la gestión de las zonas de evacuación alrededor de la planta.

El terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo provocó el peor accidente nuclear en cuarto de siglo. Más de 80.000 personas fueron evacuadas además de las nefastas consecuencias causadas en la ganadería, la agricultura y la pesca local.

El jefe de la central de Fukushima ha dejado su cargo por motivos de salud. Estuvo en la planta nuclear desde el día del accidente pero aún no se ha confirmado si tiene relación o no con la radiactividad. Además, se ha sabido que la empresa Tepco conocía el riesgo de un tsunami para el que no estaban preparados.

Los primeros resultados de las pruebas de resistencia a las centrales europeas promovidas por Bruselas tras la catástrofe de Fukushima (Japón) de marzo pasado revelan que la seguridad de muchos reactores es mejorable, entre ellos, la de los ocho activos en España. Las seis centrales nucleares españolas - Almaraz (Cáceres), Ascó (Tarragona), Cofrentes (Valencia), Sta. Maria de Garoña (Burgos), Trillo (Guadalajara), Vandellós (Tarragona)- y la fábrica de combustible nuclear de Juzbado (Salamanca), no son una excepción y también presentan aspectos que pueden ser mejorados. España podría "aumentar la fortaleza" de sus centrales nucleares frente a inundaciones, en ciertos casos de terremoto, a la hora de afrontar la pérdida de la alimentación eléctrica externa o del sistema de disipación del calor, así como en la gestión de un accidente severo.

Han pasado ocho meses desde el desastre y su riqueza aumenta por primera vez desde la crisis con un crecimiento del 6% en el tercer trimestre. Los japones vuelven a consumir y las grandes empresas del país se recuperan. El milagro nipón vuelve a sorprender al mundo.