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Diez días después del ciclón Idai, Mozambique trata de recuperarse de los destrozos que afectan a más de dos millones de personas. El país sigue buscando a supervivientes mientras evalúa los daños incontables. La escasez también está afectando a los supervivientes: "No tenemos nada, la situación es pésima", dice una mujer en Beira. Falta agua, energía, no hay carne ni pescado porque no se puede conservar...Las autoridades temen que la situación desencadene un brote de cólera o diarrea.

Las familias sobreviven en los tejados de sus casas y es imposible acceder a ellos por otra vía que no sea la aérea. A través de helicópteros se les está facilitando alimentación y abrigo mientras siguen esperando a que baje el nivel del agua. Desde el Gobierno mozambiqueño insisten en que las víctimas superarán las mil personas. Las escuelas siguen cerradas, las cosechas se han perdido y más de la mitad de los edificios de esta gran ciudad están en ruinas. Las autoridades temen que la malaria y, sobre todo el cólera, hagan su aparición y agraven aún más una situación ya de por sí calamitosa.

Más de una semana después del ciclón Idai, Mozambique sigue sin recuperarse. Las labores de rescate continúan mientras las ONG empiezan a preocuparse por la crítica situación humanitaria en uno de los países más pobres del mundo. Según Unicef, hay 250.000 niños en riesgo extremo por la falta de agua potable y los posibles brotes de enfermedades contagiosas. 

Casi todo el mes de febrero sin apenas lluvia, con temperaturas de más de 20 grados centígrados en San Sebastián o Valencia... El cambio climático ya está aquí, insisten los científicos. Expertos como los que se reúnen durante tres días en San Sebastián, en la conferencia internacional "Change the Change".

Día y medio después del paso del tornado, algunas zonas del este de La Habana parecen un territorio en guerra. Casas reducidas a escombros, árboles arrancados de cuajo y hasta coches doblados por la mitad. Y es que no se tienen registros de un tornado así en las últimas ocho décadas y pocos en la zona podían imaginar lo que ocurrió.

El tornado, de categoría 4 en una escala de 5, ha provocado más de 750 derrumbes, entre totales y parciales, según datos oficiales. Decenas de operarios de la capital, apoyados por otros de provincias vecinas, trabajan ya para restaurar los servicios de electricidad y agua, seriamente dañados.

El último balance cifra en cuatro los muertos y más de 190 heridos. Pero esa cifra podría aumentar, ya que nadie desacarta que puedan aparezcer nuevos cadáveres debajo de los escombros.