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El exsecretario del consejo de administración de Caja Madrid Enrique de la Torre ha ratificado ante el juez Andreu que Miguel Blesa era el máximo responsable de la concesión a directivos y consejeros de las tarjetas opacas al fisco, a las que se cargaron gastos personales por valor de 15,5 millones de euros entre 1999 y 2012.

La de las tarjetas opacas es una de las piezas separadas del caso Bankia. Hay en total 82 imputados. Esta semana pasarán ante el juez 27 de ellos, todos exconsejeros de la entidad. Acumulan casi cuatro de los más de los quince millones de euros que se gastaron entre 2003 y 2012 todos los usuarios de las tarjetas.

Coches de empresa de lujo para los directivos de CajaMadrid. Parte de sus gastos habrían pasado por las tarjetas opacas al fisco de la entidad. Es lo que se deduce de alguno de los correos electrónicos que se intercambiaron entre ellos. De las tarjetas opacas salió mucho dinero en efectivo, viajes, ropa y joyas. En total 15,5 millones de euros.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ha imputado a los otros 78 usuarios de las tarjetas opacas al fisco de Caja Madrid, que se suman así a los expresidentes Rodrigo Rato, Miguel Blesa y el exdirectivo Ildefonso Sánchez Barcoj, y ha llamado a declarar el próximo febrero a 27 consejeros por un delito de administración desleal y apropiación indebida.

Los dos peritos independientes designados por el Banco de España, Antonio Busquets y Víctor Sánchez Nogueras, han ratificado ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu los informes en los que apuntaban que la entidad salió a Bolsa sin ofrecer su "imagen fiel" a los inversores institucionales y los accionistas minoritarios, al tiempo que han apuntado que el deterioro de los estados financieros del banco no puede achacarse a la crisis económica, como defendieron los exdirectivos de la entidad presidida por Rodrigo Rato. Los expertos han defendido que el Banco Financiero de Ahorros (BFA), matriz de la entidad, habría entrado "en causa de disolución" si hubiera reconocido el "deterioro contable" que habría provocado en sus balances el descuento en el precio de la acción en su salida a Bolsa, que se cifró en 3,75 euros tras una rebaja del 74% con respecto a su valor en libros.