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Tres años después de ser destituida como presidenta de Brasil, Dilma Rousseff visita de nuevo España invitada por partidos y organizaciones como UGT, que la han premiado por su defensa de los derechos humanos. En una conversación con RTVE, Rousseff critica con dureza al actual presidente brasileño, Jair Bolsonaro, a quien considera una "vergüenza" para su país, al tiempo que censura el giro en política internacional con respecto a Venezuela, al tachar a Juan Guaidó de "títere de Estados Unidos". Aunque dice no sentirse ya presidenta, Rousseff sigue defendiendo que fue víctima de un golpe para arrebatarle el poder que continúa activo con la presidencia de Bolsonaro y la prisión de un Luis Inácio Lula da Silva, a quien ve como una víctima inocente.

La selva amazónica sigue ardiendo. Uno de los pulmones de planeta es pasto de las llamas. Este viernes el hijo del presidente brasileño, Eduardo Bolsonaro, visita a Donald Trump en la Casa Blanca para abordar, entre otras cosas, este asunto. Todo cuando han sido identificados tres sospechosos de causar los incendios en la Amazonía. Se trata de los dueños y el gerente de una hacienda del estado de Pará, al norte del país. Hablamos con Laura de Luis, portavoz de Survival International. 

Con desdén, el presidente brasileño Jair Bolsonaro ha despreciado la ayuda que desde el G7 se le ha brindado para combatir los fuegos que consumen la Amazonia braslieña. El tema, muy pegado a los problemas del cambio climático, ha ocupado titulares durante la cumbre. Alrededor de 500 personas se manifestaron este lunes frente a la embajada de Brasil en la capital belga para denunciar los incendios que llevan semanas afectando la Amazonia, según estimó la policía de Bruselas-Ixelles a la agencia Belga. Con mensajes de "Dejen de quemar el Amazonas" o "Prende fuego al capitalismo", los asistentes al acto denunciaron la política ambiental del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien, según ellos, alienta indirectamente a los agricultores a cometer actos ilegales como la decisión de realizar un día de quema.

Roraima es la principal puerta de entrada a Brasil para los venezolanos que huyen de la actual crisis económica, política y social en el país. La afluencia de migrantes y solicitantes de asilo que llegan a Brasil ha aumentado desde 2017. Actualmente, alrededor de 600 venezolanos entran diariamente a territorio brasileño, cruzando la frontera y llegando a la ciudad de Pacaraima.

Actualmente, alrededor de 600 venezolanos entran diariamente a territorio brasileño, cruzando la frontera y llegando a la ciudad de Pacaraima.

Roraima ha establecido 13 refugios oficiales que operan en su máxima capacidad. Estos albergan a unas 6.000 personas y la mitad de ellos son menores, ya que la mayoría de los venezolanos que vinieron a Brasil lo hicieron con sus familias. Pero un número mucho mayor de personas vive fuera de los refugios, en edificios precarios o abandonados, o simplemente en las calles. En Boa Vista, la capital de Roraima, alrededor de 23.000 venezolanos viven actualmente en edificios muy dañados y más de 3.000 se quedan en la calle.

Las dificultades que enfrentan los migrantes y solicitantes de asilo que no están alojados en refugios tienen un impacto directo en su salud.

Roraima es la principal puerta de entrada a Brasil para los venezolanos que huyen de la actual crisis económica, política y social en el país. La afluencia de migrantes y solicitantes de asilo que llegan a Brasil ha aumentado desde 2017. Actualmente, alrededor de 600 venezolanos entran diariamente a territorio brasileño, cruzando la frontera y llegando a la ciudad de Pacaraima.

Según cifras oficiales, alrededor de 40.000 migrantes y solicitantes de asilo viven ahora en la capital de Boa Vista. Estimaciones extraoficiales sitúan que alrededor de 100.000 venezolanos viven en Roraima, lo que representa alrededor de una quinta parte de los 500.000 habitantes de Roraima. El estado tiene la economía menos desarrollada del país y cuenta con un sistema de salud ya precario, debido a la escasez de personal médico y suministros. La infraestructura del estado está luchando para hacer frente a esta gran afluencia migratoria de venezolanos.

Roraima ha establecido 13 refugios oficiales que operan en su máxima capacidad. Estos albergan a unas 6.000 personas y la mitad de ellos son menores, ya que la mayoría de los venezolanos que vinieron a Brasil lo hicieron con sus familias.

La Amazonía vive los peores incendios desde 2014. En lo que va del año ha habido unos 40.000, la mitad de todos los que se han registrado en Brasil. Hasta el punto de que países como Alemania o Noruega han suspendido su aportación al Fondo de la Amazonía por la inacción del Gobierno Bolsonaro y su discurso favorable a la expansión agrícola y ganadera. David Vieites, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, ha explicado que el 20% del oxígeno que se libera a la atmósfera es gracias a esta selva, que también es importante como generadora de lluvias. Además, los incendios, según ha afirmado el científico, no son una novedad porque "la amazonía se lleva quemando 40 años", una grave situación para uno de los lugares del mundo con mayor riqueza de la biodiversidad.

En la Amazonía se siguen declarando nuevos focos, más de 1.000 en dos días, aunque el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien está siendo muy cuestionado por cómo ha afrontado esta crisis, ha declarando que el promedio de incendios está por debajo de otros años. No obstante, los últimos datos oficiales señalan que desde enero se han producido más de 78.000 incendios en Brasil, la cifra más alta desde 2013 y un 83% superior a la del mismo período del año pasado. La política medioambiental de Bolsonaro y su pasividad ante al inicio de este desastre medioambiental ha cruzado el Atlántico y puede 'incendiar' el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. De hecho, Macron ha amenazado con rechazar su ratificación, algo que apoyan Irlanda y Luxemburgo, aunque Alemania y España no están de acuerdo. Francia, que comparte frontera con Brasil a través de la región de la Guayana, propone un fondo internacional para reforzar la politica forestal de la Amazonía, que no dependería de los estados.

Lo que pasa en Brasil, lo que puede ocurrir con el tratado de la UE y el Mercosur, la guerra comercial, etc... Son algunas de los temas que van a marcar previbles turbulencias económicas que se avecinan en los próximos meses y que seguro se van a debatir este fin de semana en Biarritz, donde se reúne el G7, el club de los países más industrializados del mundo y que cuenta además con algunos invitados como España, India, Chile o Australia.