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Las inmediaciones de un estadio de fútbol en Brasil se convirtieron hoy una vez más en área de conflicto entre la Policía y los manifestantes, que aprovechan la atención por la Copa Confederaciones para airear sus reclamaciones. Después de los graves disturbios ocurridos el miércoles en Belo Horizonte, donde se disputó el partido semifinal entre Brasil y Uruguay, hoy los enfrentamientos más graves ocurrieron cerca del estadio Arena Castelao, en Fortaleza y donde jugaban España e Italia.

Ya son cinco las personas fallecidas durante las protestas de Brasil. La última víctima es un estudiante que ha muerto en los disturbios registrados en Belo Horizonte, durante la semifinal de la Copa Confederaciones. Las reformas anunciadas por la presidenta Dilma Rousseff no han servido, de momento, para frenar las movilizaciones.

La manifestación del miércoles en Belo Horizonte, Brasil, ha terminado con incidentes. Grupos violentos han arrancado las vallas que protegían los alrededores del estadio donde se disputaba la semifinal de la Copa Confederaciones entre Brasil y Uruguay. La manifestación multitudinaria había sido, en su mayoría, pacífica. Además de en Belo Horizonte, ha habido manifestaciones en otras ciudades, siguiendo con la ola de protestas que exigen más gasto en servicios públicos y menos corrupción.

Brasil afronta una nueva jornada de protestas ciudadanas, especialmente en la ciudad de Belo Horizonte, la ciudad en la juega esta noche la selección nacional contra Uruguay. Las reformas sociales anunciadas por la presidenta Dilma Rousseff despiertan muchas dudas, sobre todo, porque no habría tiempo de llevarlas a cabo antes de las próximas elecciones presidenciales.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha propuesto un referéndum para reformar la constitución. Un gesto político para intentar atajar el descontento social en su país, pero que de momento no ha frenado las manifestaciones populares

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha propuesto la celebración de un plebiscito para emprender una profunda reforma política, en respuesta a la ola de protestas sociales que han sacudido Brasil, informa Efe.

La mandataria anunció la propuesta de organizar un plebiscito "que autorice un proceso constituyente específico para la reforma política", en una reunión con gobernadores y alcaldes en el Palacio do Planalto, la sede presidencial, convocada para responder a las demandas de los ciudadanos, en relación al sistema político, la salud, la educación y el transporte.

La declaración de Rousseff supera la propuesta de pacto nacional por la mejora de los servicios públicos que hizo el viernes pasado cuando las protestas ya habían obligado a los alcaldes de las principales ciudades a revocar los decretos con los que habían subido las tarifas del transporte público, origen de las manifestaciones.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha propuesto la celebración de un plebiscito para emprender una profunda reforma política, en respuesta a la ola de protestas sociales que han sacudido Brasil, informa Efe.

La mandataria anunció la propuesta de organizar un plebiscito "que autorice un proceso constituyente específico para la reforma política", en una reunión con gobernadores y alcaldes en el Palacio do Planalto, la sede presidencial, convocada para responder a las demandas de los ciudadanos, en relación al sistema político, la salud, la educación y el transporte.

Previamente, Roussef se había reunido con activistas del Movimiento Pase Libre, que lideró las protestas que han sacudido al país en estas dos últimas semanas. Varias organizaciones sociales, como el colegio de los abogados o el episcopado, habían presentado este lunes el borrador de un proyecto de ley de iniciativa popular para reformar el sistema político, y en particular para prohibir a los políticos presentarse a unas elecciones si han sido condenados.

En Brasil, la presidenta Dilma Roussef tiene previsto reunirse con los 27 gobernadores del país y con los alcaldes de las principales ciudades para comenzar a debatir la mejora de los servicios públicos.

La presidenta de Brasil ha roto su silencio tras una semana de multitudinarias protestas. Ha ofrecido diálogo con los manifestantes pero también ha dicho que no tolerará actos de vandalismo. Entre sus propuestas: un gran pacto.

El ministro secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, ha expresado su preocupación en una reunión con varias autoridades para tratar los preparativos de la visita del pontífice. El jueves murieron dos personas en las multitudinarias manifestaciones. La plataforma que lideró la protesta por el transporte público da una tregua.