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Durante la Guerra de los Balcanes, Sarajevo, la capital de Bosnia Herzegovina, estuvo bajo asedio de las fuerzas serbo-bosnias durante casi 4 años. A comienzos del año 1994, Naciones Unidas pidió a la OTAN que bombardeara las posiciones serbobosnias en represalia por ataques contra objetivos civiles. La operación militar comenzaría poco después. Allí estuvo nuestro enviado especial Fran Sevilla.

El Mecanismo para los Tribunales Penales Internacionales, MICT, en inglés, ha elevado este miércoles la condena del exlíder serbobosnio Radovan Karadzic a cadena perpetua por su responsabilidad en los crímenes cometidos en la Guerra de Bosnia (1992-1995).

El juez presidente del tribunal de apelación del MICT, Vagn Prüsse Joensen, dijo que la sentencia de primera instancia, de 40 años de cárcel, "reflejó de forma inadecuada la extraordinaria gravedad de la responsabilidad de Karadzic en la comisión de los crímenes".

Juan Matías Gil, Coordinador General de MSF en Bosnia-Herzegovina, explica los problemas que una estancia tan larga a la intemperie provoca: "Probablemente el tema ocupacional sea uno de los más preocupantes. Estamos hablando de que en Velika Kladuša esta población vive en tiendas en un campo que el municipio ha cedido. Un campo que es muy precario a las afueras del municipio, cuando llueve se inunda y hace las condiciones bastantes lamentables. En canto al municipio de Bihać, gran parte de la gente se queda en un edificio abandonado de cinco pisos sin ventanas ni techo con filtraciones de agua, así que cada vez que llueve la situación se vuelve crítica. De cara al invierno, estos dos lugares no están preparados para soportar las bajas temperaturas que pueden descender de 0 °C".

Zamir es un niño afgano que se cobija junto a su familia en un edificio abandonado en Bihać, Bosnia Herzegovina, cerca de la frontera con Croacia. Quizás el verbo adecuado no sea "cobijar", puesto que en realidad, junto a ellos se hacinan más de 3.000 personas en esta construcción de cinco plantas en ruinas. Zamir y su familia forman parte del flujo de refugiados y migrantes que a través de la ruta de los Balcanes intentan llegar a un país donde lograr condiciones dignas de vida y un futuro. "Quiero ir al colegio, jugar al fútbol y ser médico", dice el niño, que junto a su familia lo ha intentado repetidas veces pero siempre es devuelto a este lugar, donde su vida se ha atascado. Lo dice con una sonrisa, a pesar de "hacer sido deportado 11 veces" desde Croacia, explica, y haber "caminado jornadas de 20 y 13 horas seguidas. Zamir lo dice sonriendo, porque él, a pesar de su corta vida de niño, ha conseguido entender que "no todo es malo". Eso dice: "todos los países", y también "las personas", añade, "tienen algo bueno y algo malo". Esta familia afgana forma parte de los 4.000 migrantes y refugiados que malviven en asentamientos y edificaciones en ruinas a lo largo de la frontera de Bosnia con Croacia. Ellos eligieron la ruta de los Balcanes, que alcanzó gran relevancia en la crisis de 2015, por ser la ruta terrestre elegida por este río de desesperados para alcanzar una vida mejor en Alemania, Bélgica o Francia.

  • Slobodan Praljak ha ingerido ante la corte un líquido de una pequeña botella
  • "No soy un criminal de guerra, rechazo vuestro veredicto", ha espetado a los jueces
  • Ha fallecido posteriormente en un hospital cercano, según ha confirmado el tribunal
  • Su condena a 20 años de prisión por los crímenes en Bosnia ha sido ratificada
  • El exlíder militar serbobosnio ha sido condenado en La Haya a cadena perpetua
  • La asociación Madres de Srebrenica se dice "parcialmente satisfecha" con la pena
  • Su presidenta lamenta que no se haya juzgado el genocidio en otras localidades
  • Muchos de los supervivientes han roto a llorar tras el fallo: "¡Morirá en La Haya!"

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) ha sentenciado este miércoles al exmilitar serbobosnio Ratko Mladic a cadena perpetua como responsable de genocidio y crímenes de guerra.

El exmilitar serbiobosnio Ratko Mladic "compartía la intención" y "el objetivo criminal" de exterminar a los musulmanes durante la guerra en Bosnia (1992-1995), dice la sentencia

En Portada vuelve, 20 años después del fin de la guerra, a Mostar, en Bosnia. Dos orillas que están conectadas gracias a su famoso puente, el Stari Most o Puente Viejo, el puente que da nombre a esta ciudad. Veinte años después de que acabara esta guerra, el país continúa rigiéndose por los acuerdos de Dayton aquellos con los que se consiguió parar los combates y la máxima autoridad sigue siendo el Alto Representante elegido por Naciones Unidas. La guerra concluyó, pero como un fantasma, sigue presente en cada rincón de Mostar.