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En Estados Unidos, el Congreso ya tiene en sus manos los principios de la reforma migratoria que Donald Trump prometió en campaña y que, entre otras cosas, plantea profundos cambios legales. La Casa Blanca reclama a la cámara que elimine los que llama "vacíos legales" que permiten que menores de edad que llegan solos al país de forma clandestina -en su mayoría procedentes de El Salvador, Honduras y Guatemala- se puedan quedar. En 2014 fueron 60.000 los niños que llegaron así. La Administración Trump quiere, además, que se facilite y acelere su detención, custodia y posterior deportación. Una medida que amenaza con frustar un posible acuerdo final entre el Gobierno y los demócratas para garantizar la protección de unos 800.000 de esos antes menores, hoy ya adultos -conocidos como dreamers- que han crecido en EE.UU. sin regularizar completamente su situación. Si no hay acuerdo, en marzo muchos de ellos podrían empezar a perder sus permisos de trabajo. Los demócratas dicen que este plan "va más allá de lo razonable" y en contra de "cualquier intento" de acordar una nueva protección para los dreamers, que Trump liquidó el pasado mes. Además, la Casa Blanca quiere recortar las ayudas federales para las denominadas "ciudades santuario", aquellas que se niegan a entregar -en algunos casos- a inmigrantes indocumentados a las autoridades para su expulsión del país. También pide contratar a 10.000 agentes fronterizos más, completar la construcción del muro con México -estimada en unos 21.000 millones de euros- y reformar el sistema de concesión de visados.

César tiene 18 años, es autista y necesita atencion las 24 horas horas del día. Su madre le cuida, sufre "un estrés continuo que se prolonga en el tiempo y desgasta muchísimo". La Fundación Pauta le echa una mano y le permite un respiro en su agotador día a día, como otras 2.000 familias que se benefician de este programa con cargo a la solidaria de la declaración de la renta. A Felipe, esta casilla del IRPF le ha permitido abrir su propio negocio. La Cruz Roja pagó el primer alquiler y le orientó con el papeleo. Para ellos y otros siete millones de personas, marcar la X solidaria es casi una cuestión de supervivencia.

La directora madrileña Barbara Mateos nos presenta su trabajo, el documental ‘Ad Ventum’ (Hacia el viento) con el que participa en el Festival Internacional de Documentales de Madrid Documenta 2016.

Ad Ventum nos ayuda a reflexionar sobre los diferentes estratos de la soledad contemporánea: soledad obligada y soledad elegida. A su vez estas soledades tendrán diferentes connotaciones dependiendo como sea su relación con el entorno.
Por un lado se mostrará el modo de vida de los lugareños que condicionados por la falta de recursos como es el caso de Francilia, Mario y José (Soledad Obligada). El segundo grupo lo constituye una serie de extranjeros procedentes principalmente de las grandes metrópolis centroeuropeas. Llegan a la zona buscando un paraíso alejado de la vorágine capitalista.

La Asamblea Nacional francesa ha aprobado una enmienda que prohibe utilizar modelos excesivamente delgados en desfiles y otros eventos de moda e impone multas, e incluso penas de prisión, a las agencias y las casas de moda que los contraten. En concreto, se veta el ejercicio de la profesión de modelo a personas con índice de masa corporal inferior a 18, el que se obtiene, por ejemplo, cuando se pesa 55 kilos y se mide 1,75 metros. El texto aprobado en la Cámara baja prevé que quien se enriquezca a través del trabajo de un modelo o una modelo que esté por debajo del límite fijado será castigado con seis meses de cárcel y una multa de 75.000 euros.