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Tras seiscientos años de confinamiento en conventos, casas de eruditos y cámaras acorazadas, el Cantar de mio Cid, recogido en el Códice de Vivar del siglo XIV, se exhibe durante un tiempo limitado de quince días ‒posteriormente, se sustituirá por un facsímil‒ en el marco de la exposición Dos españoles en la historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal, que comienza el 5 de junio y permanecerá hasta el 22 de septiembre.

En una vitrina a 21 grados de temperatura y un 45% de humedad controlada en todo momento por el jefe de conservación de la Biblioteca Nacional (BNE), así estará durante 15 días el Códice del Mio Cid en una muestra que permitirá al público poder contemplarlo por primera vez en la historia.
La primera gran obra literaria escrita en castellano (siglo XIV) ha salido de la cámara acorazada de la BNE, donde está desde 1960, con motivo de la exposición "Dos españoles en la historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal", una muestra "histórica y muy emocionante", según ha remarcado el ministro de Cultura, José Guirao, durante la visita que ha realizado este martes.
Y lo es, según sus palabras, porque "casi nadie lo ha visto debido a la azarosa vida que ha tenido": "realmente impresiona la buena letra del escritor y el estado de conservación pese a los avatares que ha tenido y es una oportunidad única para los amantes de la filología, literatura e historia de España".
El visitante se encontrará en la antesala del Salón General la única copia conocida de este manuscrito de 74 hojas de pergamino grueso con el poema épico que relata las hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, que vivió en el siglo XI.
Junto a esta joya de la literatura, y también en la misma vitrina, la BNE muestra el cofre de madera y cuero repujado del siglo XIX que mandó a construir el político asturiano Alejandro Pidal y Mon (tío de Menéndez Pidal) tras heredar el códice en 1865. Un cofre que la familia guardó durante décadas en un mueble con forma de castillo (también expuesto).
"El cantar está en nuestro imaginario colectivo, forma parte inherente de la cultura española, no solo porque es el origen de la lengua y la poesía en español sino porque refleja una serie de valores que todavía nos emocionan. Es una figura mítica de un héroe hecho asimismo con afán de superarse (...) es un héroe de nuestra cultura", ha destacado Ana Santos, directora de la BNE.
El camino recorrido por este códice es largo, aunque su trayectoria conocida comienza en 1596, cuando fue encontrado en el archivo de la localidad burgalesa de Vivar del Cid, en Burgos y de allí fue trasladado al convento de monjas clarisas del pueblo donde permaneció hasta 1776, cuando Emilio Llaguno y Amírola, secretario del Consejo de Estado, sacó el manuscrito y se lo llevó a un bibliotecario real para su estudio y edición.
El rastro del códice se pierde hasta poco antes de mediados del siglo XIX, para ser posteriormente adquirido por el marqués de Pidal, en cuya familia permaneció y fue objeto de estudio por expertos, especialmente por el intelectual medievalista Ramón Menéndez Pidal.
Fue éste quien se decidió a transcribir el poema, que adquirió la Fundación Juan March a los herederos de Alejandro Pidal a finales de 1960 para donarlo al Ministerio español de Cultura. El 20 de diciembre de 1960 se firmó en la Fundación Juan March la escritura por la que se donaba la obra a la Biblioteca Nacional de España por un valor que en la actualidad equivaldría a los 2 millones de euros.
Y, según ha matizado Guirao, las valoraciones "más bajas" del cantar están "por encima de los 20 millones de euros", aunque han sido tres ocasiones las que compradores privados han puesto sobre la mesa cheques en blanco para hacerse con esta joya de nuestra lengua.
La muestra también quiere reconocer a la figura de Menéndez Pidal ya que en una segunda sección, ubicada en la Sala de Musas hasta el 20 de septiembre, muestran libros y objetos que pertenecieron o fueron objeto de estudio de este intelectual.
En este espacio la BNE ha puesto a disposición de los ojos del público otras obras únicas como el "Debate de Elena y María" (1280) y el "Cantar de Roncesvalles", dos referentes de las letras de su tiempo también estudiadas por el medievalista.

Para consultar los fondos de la Biblioteca Nacional, algunos de sus fondos al menos, ya no es imprescindible trasladarse hasta el imponente edificio en el Paseo de Recoletos de Madrid. Su biblioteca digital cuenta con 200.000 títulos muy representativos. Y son mucho más que libros.

La biblioteca nacional se ha adelantado a la celebración del tercer centenario del nacimiento de Giovani Batista Piranesi reivindicando, a través de una gran exposición, el valor de sus fondos, uno de los mejores del mundo, sobre este singular grabador, arquitecto y teórico veneciano.

Ephemera son los papeles de cada día, desde los envoltorios de los caramelos hasta los marcadores de libros. Materiales humildes que conviven con reconocidas obras de arte. En el caso de Ephemera las donaciones de los ciudadanos son fundamentales.

Del 6 al 12 de mayo, Madrid acogerá la Semana del Dibujo y de la Estampa. El objetivo es acercar al público la actividad de los gabinetes de los distintos museos de la capital, que se dedican a la restauración de este tipo de piezas de arte, que son las que más cuidados necesitan. Serán partícipes el Museo del Prado, el de Ciencias Naturales o el de Historia, entre otros, pero también colecciones privadas como el Espacio Solo. Con esta iniciativa se busca hacer ver la presencia del papel en el mercado del arte, que en países como Inglaterra o Estados Unidos triplicaba a la de nuestro país.

La BNE celebra el tercer centenario del nacimiento de Giovanni Battista Piranesi con casi 300 obras del artista. La Biblioteca Nacional de España y el Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE) del Ministerio de Cultura y Deporte presentan una exposición con motivo del tercer centenario del nacimiento de Giovanni Battista Piranesi, desde el 7 de mayo hasta el 22 de septiembre, que contará con casi 300 obras del artista italiano, según han señalado los organizadores.

Una de las más importantes colecciones de música rock en España se alberga entre los muros de la Biblioteca Nacional. Su origen está en una ley de 1957, la ley de Depósito legal, por la que se debe entregar al estado una copia de todos los materiales que se editen en España. Y entre estos materiales están, por supuesto, los vinilos.

Además de la consulta de libros y documentos en su propia sede, la biblioteca nacional ofrece la posibilidad de realizar consultas a través de la web gracias a la digitalización de un conjunto bastante amplio de sus fondos. Hay 200.000 títulos disponibles ya en la red, una parte mínima todavía de los 33 millones de piezas que cuida la institución.

Mucho han cambiado las costumbres que envuelven la Navidad, la forma, por ejemplo, en que enviamos felicitaciones o aquellas maneras de pedir el aguinaldo. De esos cambios podemos encontrar constancia en una de las colecciones de la Biblioteca Nacional, la más joven, la colección Ephemera, con 80.000 documentos impresos que solo el interés de algunos coleccionistas ha salvado de desaparecer.

Ephemera, dentro del Departamento de Bellas Artes y Cartografía de la Biblioteca Nacional, custodia más de 80.000 documentos que, en principio, no estaban pensados para perdurar: colecciones de calendarios murales, almanaques de bolsillo, felicitaciones de Navidad o envoltorios de caramelo. Es la sección más joven de la Institución y su contenido tiene igual o mayor valor documental que las obras de arte o los incunables. 

Cajas de cerillas, etiquetas de hoteles, felicitaciones de los serenos, postales de vacaciones, marcadores de libros... Todo esto y mucho, muchísimo más, forma Ephemera, la colección más joven de materiales gráficos dentro del departamento de Bellas Artes y Cartografía de la Biblioteca Nacional.

Fue Mozart el que lanzó a la fama a Idomeneo, pero la historia de este personaje de la mitología griega viene de bastante más lejos. La Biblioteca Nacional ahonda en este personaje a través de una exposición.

Nos vamos a la Biblioteca Nacional para conocer los Códices I y II de Leonardo da Vinci con los que la BNE conmemora el quinto centenario de la muerte del genio italiano. Nos detalla su contenido y su historia Elisa Ruiz, catedrática emérita de Paleografía y comisaria de la exposición que se puede ver en la sede de Recoletos.

Con ella repasamos también las otras 32 obras de la colección de la BNE que acompañan a los manuscritos y contextualizan la vida y las obras de Leonardo da Vinci; así como reconstrucciones de máquinas dibujadas en los códices por el maestro y de uno de los mayores proyectos que acometió: el enorme caballo diseñado para Ludovico Sforza.