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Durante los últimos dos meses y medio, quince personas entre buzos, técnicos o ingenieros se han encargado de reflotar el Poong Lim, un pesquero coreano que llevaba abandonado en el Puerto de la Luz más de seis años. Primero colocaron barreras anticontaminación, para retirar residuos y extraer el fuel y después procedieron al sellado del barco a catorce metros de profundidad para sacar el agua introduciendo aire. Finalmente, tras trocearlo, lo enviarán a la península para reciclarlo como metal. Ese será el final de un proceso que tiene como objetivo la protección del medio marino.

La Guardia Civil sospecha que la organización de narcotraficantes pretendía comprar armas para el Estado Islámico. Una red internacional de narcotraficantes ha perdido, en los últimos dos años, cinco buques con droga. En total cien toneladas de hachís. Las policías de países euromediterráneos están convencidas de que esa red desviaba parte de las ganancias de la droga a comprar armas para el Estado Islámico.

Unos 90 barcos de la naviera surcoreana Hanjin Shipping han sido inmovilizados en aguas de todo el mundo con todo tipo de cargamento a bordo tras serles denegado el acceso a los puertos al no poder hacer frente a las tasas de entrada por falta de liquidez. Además, algunos de los navíos han sido incautados por sus acreedores, lo que complica más la situación y ha llevado a Hanjin a solicitar órdenes de suspensión para evitarlo.

La quiebra de Hanjin Shipping es un ejemplo de efecto dominó económico. En este caso, las fichas tienen la cara humana de las tripulaciones de los casi 100 barcos que han quedado a la deriva en aguas internacionales, que ven como la comida y el agua se va terminando. Una semana después de que la compañía se declarase en suspensión de pagos, las autoridades portuarias de Estados Unidos, Europa y Asia siguen negando el amarre por temor a que no puedan pagar las tasas, e incluso algunas mercancías han sido confiscadas.

La naviera, bajo administración judicial en Corea del Sur, recibió protección judicial estadounidense el viernes después de que cuatro de sus buques fueran abandonados frente a costas de EE.UU. por miedo a no poder pagar las tasas portuarias o que sus cargas sean confiscadas por los acreedores. Japón, Reino Unidos y Singapur también han concedido protección a la naviera.

El gobierno de Corea del Sur ha negociado con los puertos de Hamburgo, Singapur y California una descarga segura, y fletar a lo largo de esta semana unos veinte portacontenedores que garanticen la llegada de mercancía sobre todo la de productos perecederos. La armadora, que también opera en Valencia y Algeciras, mueve millones de toneladas de comida, electrónica, ropa o juguetes. Muchos de ellos en transporte ya para la campaña de Navidad y de Fin de Año, con un encarecimiento seguro de los productos tras esta crisis.

El astillero de Puerto Real en Cádiz vuelve, después de dos décadas, a construir petroleros. La construcción de los cuatro buques supondrá unos tres millones de horas de trabajo para las factorías de Navantia en Puerto Real y Ferrol. El plazo de ejecución del primero es de 21 meses. En los periodos de mayor actividad serán más de 3.000 personas las que trabajen en la construcción de los barcos, sumando a los empleados de Navantia los de las empresas auxiliares.