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La Misión de la ONU en Birmania ha denunciado este lunes en un informe el "genocidio intencionado" a manos de las tropas birmanas para exterminar a la minoría étnica rohinyá. En el documento, el organismo recopila las múltiples violaciones de derechos fundamentales contra los rohinyás en el último año: violaciones múltiples, esclavitud sexual, trabajos forzosos y detenciones arbitrarias, entre otros. Pide que la Corte Penal Internacional investigue a seis generales del Ejército por liderar la "operación de limpieza" contra la minoría musulmana, todo ante la pasividad de la líder y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.

Estos días se cumple el primer aniversario de la limpieza étnica de los musulmanes rohinyás de Birmania, que huyeron de la violencia a Bangladesh. Escaparon de violaciones, asesinatos y vejaciones por parte del Ejército birmano, controlado por el Gobierno de la Nobel de la Paz, Aung Suu Kyi, que no los reconoce como ciudadanos birmanos. Desde agosto de 2017, más de 700.000 personas han cruzado la frontera a Bangladesh y los que han permanecido en su país ahora pasan sus días en centros controlados por las Fuerzas de Seguridad frente a la frontera. 

El Papa Francisco ha nombrado por primera vez la palabra "rohinya" durante su visita a Asia. En Bangladesh, tras un encuentro con 16 miembros de esta perseguida minoría musulmana, ha dicho que la presencia de Dios también se llama rohinya. El pontífice ha invitado a la iglesia del país a seguir construyendo puentes de diálogo entre diferentes grupos religiosos.

El papa Francisco ha llegado este lunes a Myanmar (la antigua Birmania) donde inicia una visita que llevará también a la vecina Bangladesh. El papa visita la región hasta el 2 de diciembre en plena crisis de los refugiados rohinyá: más de 620.000 personas se han visto obligados a buscar refugio en Bangladesh por la persecución autoridades birmanas. Francisco ha llegado a Rangún, la antigua capital del país, en la primera visita de un pontífice a este estado asiático. Cientos de fieles le esperaban en las afueras de la terminal aérea, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Birmania es un país de mayoría budista y la pequeña comunidad cristiana está integrada por apenas 650.000 personas, el 1,2% de la población.