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SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras (MSF) renuncian a seguir fletando el Aquarius para realizar rescates de inmigrantes en el Mediterráneo, ante los obstáculos que han afrontado, y la primera de esas ONG busca ahora un barco que pueda reemplazarlo.

En un comunicado divulgado este jueves, SOS Méditerranée ha explicado que, "ante los ataques incesantes de que han sido objeto el barco y su tripulación", se ha visto obligada a tomar esta decisión, que espera que al menos favorezca "la reanudación rápida y duradera de la misión de búsqueda y de salvamento en el Mediterráneo central".

La ONG francesa, que ha recordado que en los 34 meses de misión el Aquarius ha prestado asistencia a "cerca de 30.000 personas", ha subrayado que sigue "plenamente comprometida" para volver al mar "a comienzos de 2019".

En concreto, ha añadido, explora "activamente las opciones para un nuevo barco y un nuevo pabellón y estudia con seriedad todas las propuestas de armadores que le permitan continuar su misión de salvamento".

Estos días se cumple el primer aniversario de la limpieza étnica de los musulmanes rohinyás de Birmania, que huyeron de la violencia a Bangladesh. Escaparon de violaciones, asesinatos y vejaciones por parte del Ejército birmano, controlado por el Gobierno de la Nobel de la Paz, Aung Suu Kyi, que no los reconoce como ciudadanos birmanos. Desde agosto de 2017, más de 700.000 personas han cruzado la frontera a Bangladesh y los que han permanecido en su país ahora pasan sus días en centros controlados por las Fuerzas de Seguridad frente a la frontera. 

Más de la mitad de los 200.000 desplazados de Sudán del Sur viven en este campo de protección de civiles de la ONU. Sin embargo, el hacinamiento, la violencia y enfermedades como la tuberculosis y la malaria hacen de las condiciones de vida no sean mucho mejores que las que hay en medio del conflicto.

En diciembre de 2013 estalló una guerra civil en Sudán del Sur. Huyendo por sus vidas, muchas personas se refugiaron en los llamados "Centros de Protección de Civiles" o PoC. El de Bentiu, el más grande, alberga a unas 115.000 personas. Estos lugares fueron pensados para ser temporales, y sufren los problemas de la sobrepoblación, la violencia y las enfermedades, muchas de ellas derivadas de la precariedad de las condiciones de vida.