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Las filtraciones a la prensa de la conversación en la cabina del avión de Spanair, que se estrelló en Barajas el 20 de agosto de 2008, han vuelto a poner en primer plano aquel accidente, el peor en 25 años de historia aeronáutica comercial en España. Las grabaciones que se han conocido esta semana, y que en buena parte, según fuentes jurídicas aparecen transcritas literalmente en el sumario, recogen las dudas de la tripulación sobre cómo se reparó la avería que obligó a retrasar la salida del aparato, que finalmente se estrelló. Las asociaciones de pilotos han criticado que estas grabaciones hayan salido a la luz la misma semana en que el juez que instruye el caso había citado a declarar a seis nuevos testigos.

       
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Según las primeras informaciones sólo ha sobrevido un niño de 8 años. Las autoridades libanesas han descartado la hipótesis de que se trate de un atentado terrorista.

Hoy declaran nuevos testigos con los que los familiares de las víctimas confían que se dé un nuevo impulso al caso. Y precisamente hoy se ha conocido el contenido de las conversaciones de la caja negra, que revelan la preocupación de los pilotos por la solución que se dio al fallo detectado en el avión.