Los pasajeros de un vuelo de la compañía Qantas entre Australia y Papúa Nueva Guinea se sorprendieron al ver, a través de las ventanillas, a una serpiente encaramada a una de las alas del aparato.
El reptil, una pitón no venenosa de tres metros de largo, probablemente trepó al fuselaje en el aeropuerto de origen, Cairns, situado en una zona de clima tropical.
El avión aterrizó sin problemas en la capital de Papúa, Port Moresby, aunque el animal fue hallado muerto.