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Las sirenas siguen sonando en Yabla, uno de los dos bastiones del régimen de Damasco, junto con Tartús, objetivo de la cadena de ataques del autoproclamado Estado Islámico, en la costa noroeste de Siria. Decenas de vehículos calcinados dan testimonio de la violencia del ataque junto a la estación de autobuses de Yabla. Primero ha estallado un coche bomba, y después dos kamikazes han detonado sus cinturones explosivos. Un tercer terrorista se ha inmolado junto a un hospital y una instalación eléctrica. En Tartús, otra cadena de tres explosiones ha golpeado en la estación de autobuses y en una zona residencial. Es el ataque más letal contra la provincia de Latakia en cinco años de guerra. La zona concentra a gran parte de la minoría alauí, una secta musulmana a la que pertenece la familia Al Asad.

Decenas de personas han muerto y hay numerosos heridos en varios atentados en las ciudades de Tartus y Yabla, al noroeste de Siria.
Los ataques en ambas localidades, feudos del régimen sirio, han sido reivindicados por el Estado Islámico. En Yabla se han producido tres explosiones, una en una estación de autobuses y las otras dos en un acceso a la ciudad y en una instalación eléctrica. Y en Tartus tres explosiones en otra estación de autobuses han dejado numerosos muertos.

Un grupo de hombres armados ha matado al menos a 17 personas en una cafetería en la ciudad iraquí de Balad, al norte de Bagdad, sede de una peña del Real Madrid, donde al menos cuatro miembros de las fuerzas de seguridad han fallecido también en un enfrentamiento posterior, según han informado fuentes de seguridad de ese país. Además hay al menos una veintena de heridos, algunos de ellos de gravedad.

Tres hombres que viajaban en un coche ametrallaron en la madurgada de este viernes a un grupo de jóvenes que se encontraba en la cafetería Al Furat y después un suicida hizo explotar el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo contra las fuerzas de seguridad iraquíes, informa Efe citando una fuente policial.

Otra vez un atentado suicida en Bagdad. Otra vez decenas de hombres, mujeres y niños muertos o mutilados. Otra vez en un mercado de Ciudad Sáder, el principal barrio chií, sinónimo de hereje para los suníes fundamentalistas que se han apropiado de la denominación Estado Islámico. Es el contraataque del Daésh a la ofensiva del ejército iraquí, que avanza con el respaldo aéreo de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.