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La policía turca ha detenido este lunes al supuesto autor del atentado contra el club Reina en Estambul en el que murieron 39 personas la pasada Nochevieja.

El atacante, identificado como Abdulkadir Masharipov, uzbeko de 33 años, fue capturado por la policía en un barrio de Estambul. Su nombre en clave era Abu Muhammed Horasani y, según las autoridades, actuó en nombre del grupo yihadista Estado Islámico. Se hallaba junto a su hijo de cuatro años cuando fue detenido.

La policía turca buscaba al huido desde el primero de enero y que siguiera libre había causado cierta ansiedad entre la población ante el temor de que pudiera cometer otro atentado. Pocos días después del ataque las fuerzas de seguridad detuvieron a la esposa del presunto autor del ataque en el barrio estambulí de Maltepe y a otros familiares de este en la ciudad de Konya, en el centro de Turquía. El atentado, ejecutado con un arma automática con la que el terrorista ametralló a los asistentes al club Reina, fue reivindicado por el grupo Estado Islámico.

Quinto día de caza al hombre en Turquía: el asesino de 39 personas en la Nochevieja de Estambul. Más registros y detenciones, esta madrugada, en la ciudad del Bósforo y en Selimpasa, al oeste. Los pasaportes falsos, GPS y gafas de visión nocturna incautados en la operación de Esmirna apuntan a una red de tráfico de personas.

El autodenominado Estado Islámico ha reivindicado la autoría del atentado en Estambul de la pasada Nochevieja en el que 39 personas murieron asesinadas. En un comunicado difundido a través de internet, el grupo terrorista afirma que el autor de la matanza, que sigue huido, es un "heroico soldado del califato" que "golpeó una de las más famosos discotecas donde los cristianos celebran su fiesta apóstata". En el texto, cuya veracidad no ha podido ser comprobada, se detalla que el terrorista usó granadas y una ametralladora y causó unas 150 víctimas entre muertos y heridos. El EI afirma que esta acción es en "venganza" por los bombardeos contra musulmanes que efectúa Turquía en territorio sirio, por lo que acusa al gobierno de Ankara de ser "servidor de la Cruz".

Turquía apoya a las facciones rebeldes en Siria y desde agosto pasado participa con carros de combate y aviones de guerra en una operación para combatir al EI en el norte del país vecino. "Que el Gobierno apóstata de Turquía sepa que la sangre de los musulmanes que se está derramando por los bombardeos de sus aviones va a convertirse en fuego en su propia casa", se indica en el texto del grupo yihadista.

Al menos 39 personas han muerto y otras 69 han resultado heridas este domingo en un ataque armado contra una multitud que celebraba la fiesta de Año Nuevo en una conocida discoteca de Estambul. Las autoridades aseguran que ya han identificado a 21 de los fallecidos, de los que "15 o 16 son extranjeros", según ha confirmado el ministro turco del Interior, l'Intérieur Süleyman Soylu.

La policía turca ha detenido a más de 200 miembros del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), el segundo partido de la oposición, que defiende los derechos de la minoría kurda; les acusan de difundir propaganda o pertenecer al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), al que el gobierno de Erdogán apunta como autor del atentado que el sábado causó la muerte a 44 personas.


Hasta el momento 13 personas, cuatro de ellas extranjeras, han sido detenidas en Estambul en el marco de la investigación. Otras 9 han sido arrestadas en Esmirna, en la costa del Egeo, supuestamente por su relación con el Estado Islámico (EI), al que el Gobierno considera responsable del atentado. También este jueves, fuerzas turcas han matado en la frontera con Siria a dos hombres a los que ha identificado como miembros de un comando del EI que intentaba infiltrarse para atentar. Según Afp, que recoge una información de la agencia Anadolu, el comando quería atentar en la ciudad de Adana (sur del país) o en la capital, Ankara. Turquía, que no fue muy beligerante contra el EI en los inicios del autodenominado "califato", participa ahora en la coalición internacional para derrotarlo, y ha sufrido atentados reivindicados por el grupo.

Sergio y Janire se casaron el sabado y anoche estaban en Estambul de escala rumbo a su luna de miel cenando dentro del aeropuerto cuando de repente a tan solo 100 metros vieron una enorme estampida de gente. "Escuchamos una explosión, fue un estruendo tremendo", cuenta Sergio, uno de los españoles que fue testigo del atentado. Explica cómo se escondieron en el baño con los móviles sin sonido por si venía alguno de los atacantes armados. El pánico generalizado, el caos duró hasta las 4 de la mañana. Este miércoles ya están en un hotel, reubicados, junto a un grupo de españoles, entre los que también estaba Miguel y su mujer. Su único deseo, pasar página, salir de Estambul, seguir sus vacaciones. "Qué mala suerte venir aquí y que pase esto o qué buena suerte haber salido con tiempo del aeropuerto.