Entrevista con Guillermo Pulido, politólogo y Doctorando en Estudios Estratégicos y Disuasión Nuclear, en torno a la situación cada vez más tensa entre Corea del Norte, Corea del Sur y Japón.
Moscú quiere afianzar en el plano legal la adhesión de Donetsk y Lugansk, al este, y de Zaporiyia y Jersón, al sur, las cuatro provincias ucranianas sometidas a referéndum para formar parte de Rusia. El Kremlin ha anunciado nuevas consultas en Jersón y Zaporiyia para fijar sus fronteras. Además, han anunciado que preparan unos presupuestos que tengan en cuenta los nuevos territorios. En el plano bélico, la amenaza nuclear sigue muy presente. La petición del líder checheno, Kadirov, a Rusia de que utilice armas atómicas de bajo impacto, todavía colea.
La OTAN alertaba este fin de semana a sus países miembros de la movilización del submarino nuclear ruso K-329 Belgorod. Pero el sumergible no es lo más peligroso, sino lo que lleva en sus entrañas el misil nuclear Poseidón, que también es conocido como el ‘Arma del Apocalipsis’. El submarino entró en servicio el pasado 11 de julio y puede lanzar hasta seis torpedos Poseidón con cabezas nucleares de dos megatones. Esta carga podría provocar tsunamis radiactivos con olas de hasta 100 metros de altura, capaces de borrar del mapa ciudades como Nueva York o Los Ángeles, según los analistas navales de Occidente.
Moscú guarda con celo sus capacidades atómicas así que la información que hay se basa es cálculos y suposiciones. La última referencia se remonta a pocos días antes de la invasión de Ucrania, en el boletín de científicos atómicos, que intuye que Moscú dispone de unas 6.000 ojivas nucleares, de las que 1.500 estarían ya camino de su desactivación por obsoletas.
Así que Rusia tendría unas 4.500 cabezas operativas de las que unas 1.600 estarían montadas sobre misiles intercontinentales, bombarderos aéreos, lanzaderas de medio alcance o submarinos. Algunos operativos vienen desde los años 70 pero hay otros más modernos. Sea verdad o simplemente una forma de amedrentar, Moscú mantiene por escrito en su política estatal de uso de armas para disuasión que solo las usaría si alguien usa un arma atómica en su contra o de sus aliados o, también, si la existencia de Rusia se ve amenazada por el uso de cualquier arma.
Las palabras de Biden han sido contundentes. "Una guerra nuclear no se puede ganar y nunca debe librarse". En paralelo a la cumbre de la ONU, el Secreatario General de la OTAN ha advertido que habría consecuencias sin precedentes si Rusia utilizara armas nucleares. En el continente europeo, han expresado la misma indignación. El Alto Representante de Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrel, ha dicho que amenazar con armas nucleares es inaceptable y que Putin está intentando intimidar a Ucrania y a todos los que la apoyan.
¿Qué dice el informe del OIEA sobre la central nuclear de Zaporiyia? ¿Cuál es la principal amenaza sobre la central? Nos lo explica Eduardo Gallego, catedrático de Ingeniería Nuclear y experto en seguridad de la Universidad Politécnica de Madrid.
María Kljuk trabaja en un canal de televisión ucraniano, nos lo contó en esta entrevista en el día 40 de este diario. Cuando estalló la guerra se trasladaron a Leópolis, pero ya han vuelto a Kiev. Allí ha pasado un verano muy diferente.