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Una semana después de la desaparición del submarino ARA San Juan en aguas del Atlántico sur, la Armada Argentina ha confirmado que el día que se perdió el contacto con el buque se registró una explosión en la zona por la que navegaba, lo que ha desatado la indignación de los familiares de los 44 tripulantes, que ven como se reducen drásticamente las esperanzas de hallarles con vida pese a que se mantiene el operativo de búsqueda.

La confirmación de que el submarino argentino ARA San Juan, desaparecido desde hace más de una semana en aguas del Atlántico sur, sufrió una explosión el mismo día en que se registró la última comunicación con la embarcación ha sumido en la desesperanza a los familiares de los 44 tripulantes, que dan por muertos a sus allegados y cargan contra la Armada por la falta de información y por las deficiencias de la nave.

Una semana después de la desaparición del submarino ARA San Juan en aguas del Atlántico sur, la Armada Argentina ha confirmado que el día que se perdió el contacto con el buque se registró una explosión en la zona por la que navegaba, lo que ha desatado la indignación de los familiares de los 44 tripulantes, que ven como se reducen drásticamente las esperanzas de hallarles con vida pese a que se mantiene el operativo de búsqueda.

La Armada argentina advierte de que el submarino desaparecido hace una semana con 44 personas a bordo podría haber entrado en una fase "crítica" en cuanto a la disponibilidad de oxígeno y señala que, por el momento, no se estableció "ningún tipo de contacto" con él.

Más de 4.000 personas trabajan en la localización del submarino cuyo rastro se perdió en el Atlántico Sur. 

El submarino ARA San Juan, desaparecido en Argentina el pasado miércoles con 44 tripulantes a bordo, sufrió una avería en una de sus baterías antes de que se perdiera el contacto con él en la madrugada de su desaparición, según ha informado este lunes el capitán del buque, Gabriel Galeazzi.

La Armada Argentina ha anunciado que se trató de un "cortocircuito" en la batería, lo que obligó a "cambiar la derrota" (rumbo) y dirigirse directamente hacia Mar del Plata, lugar al que hubiera llegado este lunes si el viaje hubiera sido normal.

Las últimas señales del buque, que había partido el lunes del austral puerto de Ushuaia y se dirigía de regreso a su base, en la localidad de Mar del Plata, al sur de la provincia de Buenos Aires, se recibieron la madrugada del pasado miércoles. Pasado un tiempo prudencial sin tener comunicación se puso en marcha el protocolo de búsqueda la madrugada del jueves.

El capitán de navío Gabriel Galeazzi ha explicado a medios de comunicación que el miércoles de la desaparición del submarino el buque salió a superficie y comunicó la avería. "Por eso el Comando de la Fuerza de Submarinos, que era su control en tierra, le dice que cambie la derrota y que venga para Mar del Plata", ha apuntado Galeazzi.

El portavoz de la Armada Argentina, Enrique Balbi, ha indicado que la incidencia era un principio de avería eléctrico, a pesar de lo cual, el submarino navegó hacia Mar del Plata.

También afirmó que las comunicaciones satelitales sobre las que había informado el Ministerio de Defensa "no eran del submarino" buscado, según se comprobó al hacer un "análisis detallado de todos las unidades que usan ese tipo de comunicación".

"Evidentemente ha sido una información que ha afectado a las familias, porque uno siempre tiene esa esperanza de que haya un dato más", aseveró. Informó de que a pesar del temporal que está dificultando las labores de rastreo la búsqueda no se suspendió y que el rastreo desde el aire se mantiene durante 24 horas al día.