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Tenía 60 años y llevaba cinco viviendo en Orihuela, Alicante, donde trabajaba cuidando a una anciana. Se llamaba Ivanka y es la última víctima de la violencia machista, en este caso por estrangulamiento. Su pareja, de 57 años, está detenida. Con ella, son ya 952 las mujeres muertas por violencia de género desde que se empezaron a contabilizar en 2003. En este caso, ha sido el presunto asesino quien ha llamado a la policía a primera hora de la mañana para confesar el crimen.

El juez ha decretado la prisión provisional y sin fianza para la recién casada de 45 años detenida, junto a otro hombre de 58 años, por presuntamente matar a puñaladas a su marido, de 69 y nacido en Santander, en un aparcamiento al aire libre de la ciudad de Alicante.

El titular del juzgado de Instrucción número 8 de Alicante, Ángel Villanueva, en funciones de guardia, ha acordado poco después de las 20:00 horas el envío a la cárcel de la mujer y del otro arrestado, después de tomarles declaración y de que ambos se acogieran a su derecho a no declarar. El juez los envía a prisión por la gravedad de los hechos y la posible pena que les podría acarrear, así como por el riesgo de fuga.

El hombre sin hogar al que un británico pagó 100 euros por tatuarse un nombre en la frente ha regresado a Benidorm y ha denunciado los hechos. Tomek, que es polaco y tiene 34 años, ha explicado que espera que su caso sirva para ayudar a que las personas sin techo dejen de sufrir humillaciones. "Cuando estás en la calle y te dan 100 euros es como si te tocara la lotería", ha explicado a los medios.