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Miles de personas, la mayoría estudiantes y trabajadores ferroviarios, han salido a la calle para pedir más inversión en el mantenimiento de la red de trenes del país. El primer ministro griego ha pedido perdón a todos los ciudadanos. "No podemos, no queremos y no debemos escondernos detrás del error humano", ha dicho Mitsotakis, que ha reconocido la necesidad de mejorar la seguridad. El jefe de la estación de Larisa ha pasado a prisión provisional tras declarar ante la Fiscalía que puso el tren de pasajeros en la misma vía en la que circulaba otro de mercancías. La empresa de ferrocarriles griega ha anunciado que va a indemnizar de forma inmediata a los supervivientes y a los familiares de las víctimas.

Foto: Manifestantes en Atenas (EFE/EPA/KOSTAS TSIRONIS)

La explosión tras el choque de trenes en Grecia desintegró prácticamente el primer vagón del tren de pasajeros, y calcinó el segundo y el tercero. Por eso está siendo tan difícil identificar a las víctimas. El jefe de la estación donde se produjo el accidente ha asumido su responsabilidad ante la fiscalía. Pero la defensa ya ha dicho que no es el único responsable. Esta noche ha habido protestas en todo el país.

FOTO: EFE/EPA/APOSTOLIS DOMALIS

En Grecia, protestas en las calles tras el choque de dos trenes este martes por la noche, el mayor accidente ferroviario de su historia. Algunas han terminado de forma violenta. El choqu, en el que han muerto, al menos, 43 personas, se produjo oficialmente por un "error humano". Ha dimitido el ministro de Transportes y los sindicatos denuncian falta de seguridad en toda la red estatal.

FOTO: Imagen de los trenes siniestrados. EFE/ Apostolis Domalis

Las autoridades investigan las causas del accidente de dos trenes en Grecia. Solo han detenido a una persona hasta ahora: al jefe de la estación de Lárisa, la ciudad más importante de la zona. Además, han declarado tres altos cargos de la empresa pública de infraestructuras ferroviarias.

Al menos 36 personas han muerto y 85 han resultado heridas, 25 de ellas de gravedad, después de que dos trenes hayan colisionado frontalmente cerca de Larissa, en el centro de Grecia, mientras continúa la búsqueda de pasajeros entre los restos, según han informado este miércoles las autoridades locales.

"Hasta el momento se han recuperado 32 cuerpos", ha declarado Vassilis Vathrakogiannis, portavoz del Servicio de Bomberos, según la emisora griega ERT. Se trata de un balance provisional, pues los bomberos estiman que entre los restos del tercer vagón de pasajeros, donde han recuperado los últimos dos cuerpos sin vida, hay aún una decena de cadáveres.

Cerca de Larissa, en el centro de Grecia, se ha producido en la noche del martes un choque de trenes, uno de mercancías y otro de pasajeros, que ha dejado hasta el momento 36 víctimas mortales y alrededor de 85 heridos. Ambos vehículos colisionaron frontalmente ocasionando el descarrilamiento de varios vagones, provocando que algunos se incendiasen. En los trenes viajaban unos 350 pasajeros y 20 tripulantes.

El primer ministro de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, realizó unas breves declaraciones asegurando que "averiguaremos las causas de esta tragedia y haremos todo lo que esté en nuestra mano para evitar que algo así vuelva a ocurrir”.

La Fiscalía ha abierto una investigación para esclarecer las causas exactas que condujeron a la tragedia, aunque los primeros indicios apuntan a un error humano al invadir el tren de pasajeros la vía del recorrido del ferrocarril de mercancías.

Un choque de dos trenes ocurrido al norte de Larissa, en Grecia central, ha causado en la noche de este martes al miércoles al menos una treintena de muertos y unos 85 heridos, han informado las autoridades locales. En los dos trenes, uno de pasajeros y otro de mercancías, viajaban unas 350 personas y 20 tripulantes, explicó la empresa ferrocarril "Hellenic Train".

FOTO: Imágenes del accidente. EFE/EPA/APOSTOLIS DOMALIS

Dos semanas después del descarrilamiento del tren en Ohio, los vecinos temen las consecuencias en la salud y el medio ambiente del vertido tóxico. La Casa Blanca ha envíado más agencias de salud pública para investigar el caso y la compañía de ferrocarriles ya ha indemnizado a los afectados con 1.000 dólares. Mientras continúa el debate sobre la seguridad de este transporte, después de que otro tren con mercancías peligrosas de la misma compañía descarrilara hace dos días en Detroit, aunque este sin vertidos tóxicos. Foto: EFE/EPA/TANNEN MAURY.

Es el cuarto descarrilamiento de un tren en Estados Unidos en lo que llevamos de febrero. Ha ocurrido en Michigan, cerca de Detroit. Todas las miradas vuelven a estar puestas en la empresa Norfolk Southern Corporation. Hace solo dos semanas, uno de sus trenes también protagonizó un descarrilamiento con consecuencias nefastas: los vertidos liberaron hasta cinco tóxicos nocivos para la salud en East Palestine, una localidad cercana a Pittsburgh. Desde entonces, los vecinos exigen respuestas y denuncian que las autoridades no les están informando adecuadamente. El administrador de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, Michael Regan, ha intentado tranquilizar a los vecinos. Asegura que se han llevado a cabo mediciones de gases nocivos en el interior de 480 viviendas afectadas y dice no haber detectado niveles preocupantes para la salud. Pero los habitantes no confían en estos estudios. La mayoría de ellos explican que sienten dolor de cabeza, tos persistente y picor de ojos. Se muestran preocupados por los efectos que pueda tener en la salud los tóxicos vertidos sobre su pueblo, que en un primer momento obligaron a desalojar a 2.000 personas. El tren transportaba materiales peligrosos y se dirigía de Pensilvania a Illinois.