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Madrid Fashion Week

Maison Mesa, costura a cámara lenta

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Círculos, triángulos y rectángulos marcan la propuesta de Maison Mesa. EFE

Del salón de bóvedas de la Casa de la Panadería al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. Este icónico edificio, construido en 1965, era uno de los preferidos de Mies van der Rohe y por eso lo ha escogido Juan Carlos Mesa, director creativo de Maison Mesa, para presentar su colección, un ejercicio de formas y colores que tiene como referencia la Bauhaus, de la que el arquitecto fue director.

Mesa revive el espíritu de la famosa escuela de arquitectura, diseño y artesanía, un espacio de creatividad cuya influencia sigue vigente más de un siglo después de su fundación. Su colección seduce por las formas y colores pero sorprende por sus patrones, todos perfectos, realizados con el talento de unas manos que adoran el oficio en todas sus manifestaciones.

Detalles de la costura lenta de Maison Mesa. EFE

“Lo que he hecho ha sido repensar las formas básicas y las estructuras más sencillas, el círculo, el triángulo y el rectángulo, y usar colores primarios y secundarios”, dice. “Y siempre recuperando las técnicas artesanales, llevándolas a la costura para promover un movimiento más lento en la moda”. Una loable filosofía de trabajo, ¡tan necesaria en estos tiempos de comprar y tirar para comprar más!

Las prendas llevan un único patrón o de repente varios. Y destacan las realizadas con la técnica del patchwork, a veces con un efecto tridimensional, “pero siempre llevado a la costura”, dice. La propuesta es muy variada: vestidos de lentejuelas con el bajo en terciopelo, abrigos minimalistas con los botones y bolsillos escondidos, prendas con estampados de veta de mármol. “Lo mío es un clásico vanguardista, hago cosas de vieja pero ¡son las más modernas!

Las formas más básicas conforman la colección de Maison Mesa. EFE

Hay piezas que ondean como banderas y otras que se despliegan sobre la pasarela abarcando un espacio geométrico para luego caer con elegancia rozando el cuerpo. Su aguja lenta le permite detenerse una eternidad en un ojal, en un bolsillo, en un detalle que pasa desapercibido pero enriquece la prenda.

Llaman la atención las cremalleras gigantes que llevan los monos y sobre todo los vestidos ‘derviche’ que al bailar transforman la silueta recta en un perfecto círculo, volviendo así a las formas primitivas. Hay monos oversize en terciopelo rosa e incluso un abrigo de novia que en esta ocasión lo saca un chico.

Vestido de lentejuelas con el bajo de terciopelo de Maison Mesa. EFE

Mesa hace prendas para hombre por primera vez. “Me las han pedido con insistencia y no he podido negarme porque yo en realidad soy sastre”, revela. Y los viste con monos, jerséis enormes con franjas de colores, pantalones maximizados, faldas, vestidos.

La colección es una declaración de amor a la moda pero también a la arquitectura, y qué mejor escenario que este singular edificio de cristal. Los últimos rayos de luz entraban por las ventanas para endulzar el desfile y acompañar a los diez bailarines de wild, los derviches y los de danza urbana que se han movido coreografiados por Dani Pannullo. “Es la nueva fiesta de la Bauhaus”, dice Panullo. “Volvemos a presentar un dueto artístico”, añade Mesa.